Venezuela cerró el año 2025 con una inflación deslumbrante de 475%, convirtiéndose en informacion.center con la tasa de inflación más alta del mundo. Este fenómeno económico se ha ligado a un descontrol cambiario, intensificado por el endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos al régimen de Nicolás Maduro.
Las medidas punitivas del gobierno de Donald Trump comenzaron a relajar gradualmente tras una intervención militar que derrocó a Maduro el 3 de enero. En medio de este escenario, Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta y figura clave en la estrategia económica del país, asumió el mando y propició un cambio en la tensa relación con Washington. Recientemente, ambos gobiernos anunciaron que reanudarán sus vínculos diplomáticos, interrumpidos desde 2019.
El Banco Central de Venezuela (BCV) reveló el dato de inflación, marcando la primera publicación en más de un año. Durante el 2024, Maduro afirmó que la inflación se había situado en un 48%, aunque no se presentó un informe oficial por parte del BCV. De acuerdo a proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Venezuela finalizó el año anterior con el incremento de precios más alto a nivel global.
Los ciudadanos, sintiendo el peso de estas cifras desbordantes, expresan su frustración. “Tengo que zanquear de supermercado a otro. No debe ser”, comentó Alix Aponte, contadora de 58 años, al mencionar la necesidad de un aumento salarial que pudiera reflejar la dramática situación económica. La realidad apremiante se resume en que el ingreso promedio oscila entre 100 y 300 dólares, muy por debajo de los 700 dólares que se estima son necesarios para cubrir la canasta alimentaria básica. En cuanto a los precios de los alimentos y bebidas, estos alcanzaron un asombroso 532%.
En particular, sectores como la educación, la vivienda y la salud también mostraron incrementos significativos en sus costos: 570%, 340% y 445% respectivamente. Los comerciantes en Caracas observan un marcado descenso en la afluencia de clientes en sus mercados, lo que indica un impacto directo en la economía local.
Recordemos que Venezuela experimentó una inflación anual de 130,000% en 2018, marcando el pináculo de un periodo hiperinflacionario que se extendió hasta 2021. En la actualidad, los problemas de desabastecimiento parecen haberse mitigado en comparación con los años más cruentos, cuando los ciudadanos hacían largas colas para conseguir productos básicos.
El equipo económico de Maduro, liderado por Rodríguez, ha abordado la crisis con disciplina fiscal. Han cesado la emisión de moneda, relajado controles y despenalizado el uso del dólar, que se ha convertido en la moneda de facto en informacion.center. Economistas ahora consideran una inflación en dólares, la cual, según el economista Asdrúbal Oliveros, se ubicó en un 32% en diciembre.
Además, el BCV informó que la economía mostró un crecimiento cercano al 9% en 2025, impulsado por la reactivación de la actividad petrolera. Sin embargo, la consultora Síntesis Financiera ha indicado que el desajuste económico se intensificó a partir de 2024, cuando Maduro congeló el tipo de cambio en medio de su cuestionada reelección.
La proyección para el año en curso sugiere un índice inflacionario que podría rondar el 108% tras la caída de Maduro, lo que iría acompañado de una mejora en las perspectivas económicas. Los retos persisten, y con una brecha marcada entre el valor del dólar oficial y el del mercado, los comerciantes se quejan del impacto en sus operaciones. “Uno se angustia. ¿Vale la pena tener el negocio para tener pérdidas?”, reflexiona Henry de la Mano, comerciante de 78 años.
La situación en Venezuela continúa siendo volátil, marcada por tensiones políticas y económicas que afectan a su población, obligando a todos a adaptarse en un entorno marcado por la incertidumbre.
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