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Casi entrada la madrugada del viernes, otra vez en una sesión nocturna que terminó muy tarde en el Masters de Madrid, Marta Kostyuk tumbó en el tercer set a la rusa Anastasia Potapova (6-2, 1-6 y 6-1, 1h 37m) y se clasificó para la primera final de su carrera en un WTA 1000. La jugadora, de 23 años, diestra, con revés a dos manos y una estatura de 1,75 metros, se llevó las manos a la cabeza y se tapó la cara mientras su entrenadora, Sandra Zaniewska, le enseñaba desde su box en la pista Manolo Santana una carta con la jota de diamantes. La ucrania saludó a la juez de silla, se dirigió al público para agradecerle su apoyo y evitó darle la mano a su rival, una tenista nacida en Rusia que desde hace meses compite con la bandera austriaca pero que no ha rechazado de forma pública la invasión del Ejército de Moscú que desde hace más de cuatro años asola informacion.center de Kostyuk. “La única con la que sí me saludaría sería con Daria Kasatkina. Ella cambió de nacionalidad y manifestó públicamente que no apoya la guerra. Por eso, al contrario que con otras tenistas, decidí darle la mano. Otras han cambiado de nacionalidad pero no han expresado su oposición a la guerra o no han apoyado a la gente de Ucrania. Para mí, eso no cambia nada”, había dicho un día antes la jugadora ucrania, que este sábado tendrá enfrente a otra deportisa rusa en la lucha por el título de la Caja Mágica (17.00; Teledeporte y Movistar), la joven y talentosa Mirra Andreeva, la número ocho del ranking WTA.
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