El consumidor mexicano enfrenta una creciente presión económica que pone en riesgo sus compras cotidianas y, a su vez, la estabilidad de pequeños comercios. Con aumentos de precios que oscilan entre el 6% y el 8% en diversas categorías de productos, mucho más allá de la tasa de inflación general del 3.5%, la situación se vuelve crítica para las familias y los tenderos en informacion.center.
Eduardo Ragasol, director general de NielsenIQ México, advierte sobre el impacto de estos incrementos, que no solo son resultado de la inflación, sino también de un aumento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que afecta a productos de consumo como refrescos y cigarros. Este impuesto encarece los artículos y dificulta aún más las operaciones de las tiendas tradicionales, que son fundamentales para la economía local.
Los consumidores, presionados por esta situación, están cambiando sus hábitos de compra. Visitan las tiendas con mayor frecuencia, pero adquieren menores cantidades en cada ocasión. Esta tendencia se agudiza en contextos donde la capacidad económica es limitada, lo que lleva a una disminución en el volumen de ventas y plantea un riesgo significativo para el flujo de efectivo de cerca de un millón de pequeñas tiendas en México.
Además, la inflación y los aumentos de precios no sólo afectan a los productos que están gravados con el IEPS; el aumento de costos repercute en toda la canasta básica, que incluye más de 100 categorías de bienes de consumo de alta rotación, tales como alimentos, bebidas, y artículos de higiene personal. Esta realidad ha sido muy compleja desde 2015, cuando el IEPS fue introducido en un contexto donde la economía crecía alrededor del 3%. Hoy, la situación es alarmante, ya que el crecimiento económico no alcanza ni el 1%.
Las ciudades más vulnerables ante estos incrementos incluyen Aguascalientes, Saltillo, Mérida, Ciudad Juárez y Puebla, donde las condiciones para absorber el alza de precios son particularmente difíciles.
Con el aumento de precios de la energía, junto con las interrupciones en las cadenas de suministros y situaciones de inseguridad, los costos de los productos continúan ascendiendo. Esto obliga a los comerciantes a buscar formas de preservar su flujo de efectivo en un entorno cada vez más incierto. Ragasol señala que la clave está en evitar altos inventarios o faltantes de productos, enfatizando que la sincronización en la gestión de productos es crucial para la supervivencia de estos comercios.
El canal tradicional, que representa más del 95% de los hogares en México, realiza un promedio de 261 visitas al año por hogar, concentrando casi la mitad del valor total de las ventas. En este contexto, productos como refrescos, leche, y carnes frías se convierten en esenciales para este canal, que generalmente se nutre de compras de urgencia.
Para garantizar la continuidad de estos negocios familiares y su contribución al bienestar de los consumidores, es fundamental implementar tácticas que favorezcan un flujo de efectivo positivo. La situación es delicada, y una respuesta oportuna puede marcar la diferencia entre la supervivencia o el cierre de muchas de estas iniciativas locales.
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