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Política

Inauguración del Palacio Negro de Lecumberri en 1900

El edificio fue conocido por su brutalidad y violencia hacia sus internos y sufrió hacinamiento extremo, con una población carcelaria que superaba con creces la capacidad original.

El ‘Palacio Negro’ de Lecumberri: Historia, famosos presos y por qué fue una cárcel temida en CDMX
Fuente: El Financiero Nacional

El Palacio Negro de Lecumberri fue una cárcel emblemática y temida en la Ciudad de México durante mucho tiempo.

La inauguración del edificio en 1900 marcó el comienzo de un período sombrío para sus internos, quienes sufrieron hacinamiento extremo debido a que se construyeron celdas diseñadas para dos personas para albergar hasta a 18 presos.

El Palacio Negro también fue conocido por su brutalidad y violencia hacia los internos. Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la arquitectura del edificio en forma de estrella con gruesos muros y una torre de vigilancia de 38 metros de altura contribuyó a su reputación.

Entre sus presos más famosos se encontraba un expresidente asesinado, que sufrió un destino similar al de muchos otros internos que pasaron por allí. La historia del Palacio Negro está llena de episodios de violencia y tortura contra personas vulnerables, mujeres y niños.

La población carcelaria en el Palacio de Lecumberri llegó a ser de 3 mil 500 internos, lo que superaba con creces la capacidad original del edificio.

El Palacio de Lecumberri se diseñó con una estructura panóptica, inspirada en la idea del británico Jeremías Bentham. Esta arquitectura permitía a los guardias observar a los internos desde una torre central, lo que supuestamente facilitaba el control y vigilancia de las cárceles.

La intención original era reformar a los presos en Lecumberri mediante un sistema penitenciario llamado Crofton. Este sistema consistía en tres etapas: la primera incluía un aislamiento riguroso, seguido por una segunda fase que permitía a los internos interactuar con más personas en talleres y escuelas dentro del complejo.

En este sentido, los presos tenían la oportunidad de recibir educación y capacitación en oficios como carpintería, panadería o sastrería. A medida que avanzaban en su rehabilitación, podían vestir ropa civil, trabajar fuera de las cárceles y asistir a misa, siempre y cuando cumplieran con sus obligaciones.

Sin embargo, esta visión original se vio afectada por la creciente sobrepoblación carcelaria en Lecumberi. Con el tiempo, la prisión se convirtió en un lugar de alta inseguridad, donde los internos enfrentaban condiciones extremas y castigos físicos.

La 'fajina' era un castigo cruel en el Palacio Negro de Lecumberri, donde los presos llamados 'fajineros' se veían obligados a realizar tareas extenuantes.

Los policías lanzaban agua para que los 'fajineros', sentados en cuclillas durante cuatro horas, tallaran y secaran baños, patios y pasillos con un método tortuoso. Si algún preso se desmayaba, era brutalmente golpeado. Esta situación se repetía día tras día, sometiendo a los internos a condiciones extremas.

Las condiciones en el Palacio Negro empeoraron con el tiempo, convirtiéndose en un lugar de alta inseguridad donde los presos enfrentaban castigos físicos y condiciones adversas. Pero no solo se trataba de la situación dentro del edificio, también había problemas de seguridad.

La 'fajina' no era el único problema que afectaba a los internos, además, se reportaron fugas masivas, riñas y la entrada y salida recurrente de criminales peligrosos como María Dolores Estevés Zulueta, alias 'Lola La Chata'.

El Palacio Negro de Lecumberri tuvo una larga historia de encierro para figuras notables del país. Algunas celebridades y artistas fueron detenidas en la prisión como presos políticos o por delitos menores después de la Decena Trágica.

Entre los famosos que pasaron por Lecumberi se encuentran cantantes, artistas plásticos, escritores y activistas. Estos internos compartieron celdas con otros presos comunes, creando un ambiente difícil para todos.

Juan Gabriel fue uno de ellos, conocido como 'El Divo de Juárez', estuvo encarcelado durante año y medio en Lecumberi. Fue detenido falsamente por robo en 1970, cuando llegó a la Ciudad de México en busca de oportunidades como cantante.

Trabajaba en centros nocturnos al momento de su detención y pasó 18 meses en prisión. Durante ese tiempo escribió canciones como 'Me he quedado solo', 'No tengo dinero' y 'Tres claveles y un rosal'. Su fianza fue pagada por Enriqueta Jiménez, conocida como 'La Prieta Linda', actriz y cantante.

David Alfaro Siqueiros también pasó por Lecumberi cuatro veces. Fue condenado a ocho años de prisión por disolución social tras participar en el movimiento ferrocarrilero, aunque solo cumplió cuatro años de la sentencia.

El movimiento del 68 dejó su huella en el Palacio de Lecumberri, donde muchos de los participantes fueron encarcelados y juzgados por sus acciones. José Revueltas fue uno de ellos, quien permaneció detenido dos años y medio en la prisión antes de ser sentenciado a 16 años de cárcel por robo, daño a propiedad ajena, sedición y otros delitos.

La condena de Revueltas fue parte de una serie de juicios que se llevaron a cabo en el Palacio Negro, donde las sentencias eran conocidas por ser duras y sin piedad. Aunque su participación en el movimiento estudiantil lo había llevado a la cárcel, fue acusado de delitos más graves y recibió una condena que lo habría mantenido encarcelado durante mucho tiempo.

Sin embargo, Revueltas no pasó toda su condena en Lecumberri. Fue liberado el 13 de mayo de 1971, junto con otros presos políticos que habían sido detenidos por sus participación en el movimiento estudiantil de 1968. Esta liberación marcaba el final de una etapa importante para México y el Palacio de Lecumberri.

La historia del Palacio Negro está llena de leyendas y mitos, incluyendo rumores sobre actividad paranormal en las instalaciones. Aunque no hay pruebas concretas para respaldar estas afirmaciones, es cierto que la prisión ha sido testigo de muchos momentos importantes en la historia de México y su pueblo.

A pesar de su historia temida, el Palacio Negro sigue siendo un lugar visitado por muchos interesados en la historia de México. Los trabajadores del Archivo General de la Nación han compartido experiencias inusuales sobre las noches en prisión, incluyendo sonidos de pasos y luces que se prenden y apagan.

El Palacio de Lecumberri ahora puede ser visitado sin costo, una oportunidad para explorar su legado. Para hacerlo, es necesario agendar una visita guiada con el Archivo General de la Nación, lo que se puede hacer llamando al teléfono 55-5133-9900 o a través de Reservaciones Educativas.

Datos basados en información reportada originalmente por El Financiero Nacional.

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