Los hutíes, un grupo rebelde en Yemen, han emitido un comunicado desmintiendo los rumores sobre el cierre del estrecho de Bab al-Mandeb al tráfico internacional. A pesar de esto, mantienen un bloqueo marítimo dirigido exclusivamente a los buques vinculados a Arabia Saudí. El líder negociador del grupo, Mohamed Abdulsalam, ha subrayado que esta acción es una respuesta al “bloqueo” que considera que Riad impone sobre Yemen y la negativa saudí a aceptar soluciones políticas.
Abdulsalam busca tranquilizar al comercio marítimo global, aclarando que no hay un cierre total del estrecho, una vía crítica para el tráfico naval que conecta el mar Rojo con el océano Índico a través del golfo de Adén. El anuncio del bloqueo se produjo días atrás, provocando un aumento de la tensión en la región tras años de relativa calma gracias a una tregua mediada por la ONU en 2022.
Recientemente, los hutíes se atribuyeron la responsabilidad de ataques a dos petroleros saudíes en el mar Rojo, uno de ellos el buque Encelia. Como resultado, se reportó que varias embarcaciones decidieron dar la vuelta después de la declaración del bloqueo, aunque algunas más adelante reanudaron su ruta original.
Esta situación es particularmente preocupante para Arabia Saudí, ya que Bab al-Mandeb se presenta como su única alternativa viable para exportar petróleo por mar, después de que el estrecho de Ormuz, un punto igualmente estratégico, fuera bloqueado por Irán. De hecho, en un marco de creciente presión, las exportaciones de crudo saudí a través de Bab al-Mandeb se multiplicaron por ocho entre marzo y mediados de julio de 2026, en comparación con el mismo lapso del año anterior.
A pesar de las amenazas y los cambios de rumbo en las embarcaciones, el tráfico en el estrecho no se ha detenido. Sin embargo, los mercados globales de energía han comenzado a sentir el impacto del renovado enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. El precio del barril de Brent superó brevemente los 100 dólares antes de estabilizarse tras las afirmaciones de los hutíes que desestimaron el cierre total del estrecho.
La magnitud de este conflicto y su repercusión en el comercio internacional del petróleo es un recordatorio de lo frágiles que son las dinámicas geopolíticas en la región. Cada nuevo desarrollo subraya la interconexión entre la política regional y el comercio global, dejando a inversores y analistas a la espera de cómo evolucionará esta crítica situación en el futuro cercano.
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