Francisco Casas y Pedro Lemebel causaron revuelo en Chile entre 1987 y 1993
Los artistas, parte del colectivo Las Yeguas del Apocalipsis, abordaban temas como la dictadura y la homofobia en sus obras.

Dos artistas chilenos, Francisco Casas y Pedro Lemebel, causaron revuelo en los espacios públicos de Chile entre 1987 y 1993, cuando la dictadura de Augusto Pinochet estaba en su final etapa y el país intentaba consolidar una democracia vigilada.
Sus acciones, que a menudo involucraban travestismo o desnudez, se dirigían contra lo que consideraban un orden social establecido. Esta pareja artística formó parte del colectivo Las Yeguas del Apocalipsis, cuya obra ha sido prácticamente desconocida hasta la fecha.
La dupla de artistas no solo abordaba temas como la dictadura y la homofobia en sus obras, sino que también se sumaron a causas como acompañar a familiares de detenidos desaparecidos y personas con VIH durante la crisis del sida.
Su estilo artístico, influenciado por el movimiento cuir y camp, caracterizó por su simulacro y lo grotesco, nunca adoptó un tono de víctima.
Las Yeguas del Apocalipsis se caracterizaban por su estilo artístico provocador e influido por el movimiento cuir y camp. A pesar de su disidencia sexual abierta, rechazaron la idea de encerrarse en una sola causa, lo que les llevó a enfrentarse con el movimiento de derechos homosexuales de su tiempo.
Sus acciones artísticas eran una forma de escritura, según analiza Mosquera, quien destaca que los artistas venían de la literatura y luego se desembocaron en las artus visuales. Esto les dio una naturaleza literaria única a sus obras, lo que es poco común en la transición de la literatura a las artes visuales.
El curador del catálogo chileno, Julio Ortega, describe a los artistas como "escritores convertidos en actores de su propio texto", lo que sugiere una profunda reflexión sobre el papel del arte y su relación con la realidad. Esta descripción enfatiza la importancia de la textualidad en las obras de Las Yeguas.
La documentación de sus acciones es escasa y a menudo precaria, ya que no se preocupaban por producir objetos para galerías o museos, sino más bien buscar el impacto vivo de sus obras. Esto ha llevado a una pérdida significativa de su obra, ya que muchas acciones eran improvisadas y el propio Casas mostraba escaso interés en reconstruirlas.
La falta de documentación y la naturaleza improvisada de sus obras han convertido en un desafío hacer una retrospectiva de su trabajo. El curador Mosquera enfatiza la importancia de reconocer esta peculiaridad en la obra de Las Yeguas del Apocalipsis.
La exposición sobre Las Yeguas del Apocalipsis es una declaración de ausencias, lo que para su curador, Mosquera, es un aspecto valioso, ya que busca reflejar la gran parte de su obra que se ha perdido o olvidado a lo largo de los años.
Para llenar este vacío, Mosquera decidió colocar tabletas en las paredes del museo con descripciones breves de cada acción, algunas de ellas basadas en recuerdos contradictorios. Esta decisión invierte la norma habitual de reservar los muros para la visualidad, dejando que el texto coexista con fragmentos de pared en blanco.
Mosquera también aborda el legado artístico de Las Yeguas en Latinoamérica, describiéndolas como "artivistas que no se conforman a ser arte político, sino que buscan ser arte para la política. Esta visión es compartida por la artista cubana Tania Bruguera y la crítica Claire Bishop.
La obra de Las Yeguas fue pionera en su época, especialmente en un país como Chile donde la homosexualidad estaba tipificada como delito hasta 1999. En ese contexto, Lemebel y Casas se convirtieron en una subversión constante que incómodamente también a la izquierda que celebraba la transición.
La importancia de su legado está reflejada en la relación que mantuvieron con escritores como Roberto Bolaño, quien dejó constancia de que Lemebel fue el único artista o escritor con quien se sintió en sintonía al regresar a Chile.
El legado artístico y literario de Lemebel sigue siendo relevante en la actualidad debido a su búsqueda emancipatoria, que rompe con cadenas y encierros de todo tipo. Su trabajo es una acción libertaria que desafía las convenciones sociales y políticas.
La exposición sobre el autor puede visitarse en la Sala José María Covarrubias del Museo Universitario del Chopo, sin costo alguno, mientras que el próximo 24 de febrero de 2027 se realizará una relectura pública del Manifiesto (Hablo por mi diferencia)" de Lemebel.
Datos basados en información reportada originalmente por Gaceta UNAM.
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