El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, ha intensificado su ofensiva contra “Los Chapitos”, una facción poderosa y violenta del Cártel de Sinaloa. Esta semana, el Departamento del Tesoro ha implementado sanciones adicionales debido a la implicación de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán en la producción y tráfico de fentanilo, un opioide sintético que ha devastado comunidades en América del Norte. Las autoridades estadounidenses han ofrecido una recompensa de diez millones de dólares por información que facilite la captura de Archivaldo Iván Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, los únicos hijos del famoso narcotraficante que aún permanecen en libertad.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha declarado que este esfuerzo forma parte de un mandato más amplio del presidente Trump para erradicar los cárteles de drogas y confrontar a sus líderes violentos. “Los Chapitos” están en medio de una fuerte disputa con otros sectores del cártel que todavía siguen a Ismael “El Mayo” Zambada, lo que subraya la complejidad de la guerra de poder en el narcotráfico mexicano.
En un esfuerzo por desmantelar la infraestructura financiera que sostiene a este grupo delictivo, Washington ha apuntado también a individuos como Víctor Manuel Barraza Pablos, considerado un operador clave en Mazatlán, y a empresarios que supuestamente colaboran en el lavado de dinero. Entre estos se encuentran José Raúl Núñez Ríos y su esposa, Sheila Paola Urías Vázquez, quienes han sido acusados de usar empresas ficticias y adquirir negocios a nivel nacional para ocultar las ganancias ilícitas generadas por el narcotráfico.
Las sanciones han resultado en la inclusión de estos personajes en la lista negra de Estados Unidos, lo que implica el congelamiento de sus activos en informacion.center y dificulta significativamente sus actividades comerciales y financieras. Esta acción se produce en un contexto donde las autoridades estadounidenses han descrito a “Los Chapitos” como un grupo prominente en la entrega de fentanilo a sus fronteras.
Adicionalmente, los recientes acontecimientos han llevado a especulaciones sobre un posible acuerdo de culpabilidad entre los hermanos Guzmán que se encuentran encarcelados en Estados Unidos, Ovidio y Joaquín Guzmán López. La llegada de familiares a territorio estadounidense podría ser un indicio de que se están considerando declaraciones de culpabilidad, lo que podría tener repercusiones importantes en el futuro del cártel y sus operativos.
La cruzada contra “Los Chapitos” y su red criminal representa un nuevo capítulo en la lucha continua contra el narcotráfico, un fenómeno que sigue generando graves desafíos para la seguridad pública en América del Norte.
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