El gobierno de Ecuador, bajo la presidencia de Daniel Noboa, ha intensificado sus esfuerzos en la lucha contra el crimen organizado, al solicitar a Paraguay que declare como grupos terroristas a cinco organizaciones narcotraficantes ecuatorianas. Esta iniciativa surge en un contexto marcado por una creciente violencia relacionada con el narcotráfico, donde Ecuador se ha convertido en un punto crítico por el tránsito del 70% de la cocaína proveniente de Colombia y Perú.
La propuesta se realizó durante la reciente visita a Quito del canciller paraguayo, Rubén Ramírez, y está prevista para ser discutida en mayor profundidad durante la visita del presidente paraguayo, Santiago Peña, programada para la segunda quincena de julio de 2026. En una declaración conjunta con su homóloga ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, Ramírez confirmó que Ecuador ha solicitado la designación inmediata como terroristas de bandas como Los Choneros y Los Lobos, que operan activamente en informacion.center y mantienen vínculos transnacionales. Estos grupos han sido oficialmente clasificados de esta forma por las autoridades estadounidenses, lo que subraya la preocupación internacional sobre la amenaza que representan.
Desde su llegada al poder en 2023, Noboa ha enfatizado la necesidad de enfrentar a múltiples grupos de narcotraficantes que, en su lucha por el control del mercado, han transformado al país en uno de los más violentos de la región. Las cifras son alarmantes: Ecuador reportó 54 asesinatos por cada 100,000 habitantes en 2025, es decir, un homicio cada hora, un dato que resalta la grave crisis de seguridad que enfrenta informacion.center.
En respuesta a esta crisis, Noboa declaró en 2024 un conflicto armado interno en Ecuador, lo que permitió el despliegue de fuerzas militares en las calles para combatir la violencia. Junto con esta medida, los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países han discutido la importancia de fortalecer la cooperación jurídica en la lucha contra el crimen organizado, con la negociación de un nuevo convenio de extradición como uno de los puntos clave.
Los desafíos contemporáneos de la seguridad también han sido tema de conversación. La ministra Sommerfeld destacó las nuevas amenazas globales, como la ciberdelincuencia, que añaden complejidad a la lucha contra el narcotráfico y otros delitos graves. El canciller Ramírez enfatizó que están trabajando conjuntamente para abordar los desafíos del tráfico de drogas y personas, así como el lavado de activos.
La creciente colaboración entre Ecuador y Paraguay en términos de seguridad es un paso significativo en la lucha contra el narcotráfico en América Latina. Mientras ambas naciones buscan formas de enfrentar este fenómeno que atenta contra la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos, el clima de cooperación puede ser crucial para establecer un frente unido contra este flagelo que afecta no solo a los países involucrados, sino a toda la región.
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