El juicio por el asesinato del activista Samir Flores ha comenzado en el Centro de Justicia Penal de Xochitepec, Morelos, pero enfrenta grandes obstáculos. A siete años del crimen, solo uno de los tres presuntos responsables ha sido identificado, mientras la situación se complica por la muerte o desaparición de tres testigos clave. Los abogados de la familia de Flores subrayan la necesidad de investigar a los posibles autores intelectuales detrás de un crimen en el que, según ellos, se entrelazan la delincuencia organizada y el poder político.
Samir Flores fue asesinado la madrugada del 20 de febrero de 2019 en la puerta de su hogar en Amilcingo, donde se manifestaba contra el Proyecto Integral Morelos. Este megaproyecto, que incluye dos centrales termoeléctricas y un gasoducto, ha sido objeto de controversia y oposición debido a su impacto ambiental y social. El asesinato de Flores, uno de los críticos más notorios, marcó un antes y un después en las relaciones entre los movimientos sociales y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
López Obrador, quien en su campaña se había opuesto a dicho proyecto, cambió de postura una vez en el poder y organizó una consulta para legitimar su ejecución. A pesar del rechazo de parte de la población y de dinámicas de conflicto con los opositores, el proyecto avanzó. La consulta, llevada a cabo en febrero de 2019, registró una participación escasa, con solo un 2% del electorado, y aún así, resultó en una aprobación significativa.
El juicio actual se basa en la investigación de la Fiscalía de Morelos, la cual ha sido cuestionada por su falta de rigor y la premura con la que buscó cerrar el caso. La revelación de que tres testimonios cruciales estaban empañados por la muerte o desaparición de sus autores ha llevado a los abogados de la defensa a argumentar que la Fiscalía se apresuró a inculpar a alguien para dar por cerrado el caso.
La incorporación de estos testimonios a través de “lectura” en lugar de un interrogatorio efectivo ha reducido su credibilidad. De los cuatro presuntos asesinos, solo uno permanece en prisión, mientras que uno está muerto y otro desaparecido. El cuarto no ha sido identificado.
Diversas voces han demandado que se investigue a figuras políticas como el exgobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y otros actores vinculados al caso, pues hay indicios que podrían arrojar luz sobre los motivos detrás del asesinato. A medida que avanza este juicio, la familia de Flores y su representación legal esperan que se encuentren justicia y verdad, especialmente al señalar la conexión entre el activismo y la violencia en la región.
Este caso sigue exponiendo las grietas del sistema judicial en México y la complejidad de un entorno donde el crimen y la política se entrelazan. La lucha por esclarecer la verdad del asesinato de Samir Flores persiste, con miras a un futuro donde la justicia pueda finalmente ser alcanzada. La investigación de la Fiscalía General de la República promete reanudar los esfuerzos para identificar a los posibles autores intelectuales una vez se concluya este juicio.
Actualización: Los eventos narrados corresponden al 25 de febrero de 2026.
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