Durante el inicio de su paro nacional, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se vio envuelta en enfrentamientos con la policía de la Ciudad de México al intentar acceder al Zócalo capitalino. Su objetivo era establecer un plantón indefinido ante la falta de respuesta del gobierno federal a sus demandas, lo que resultó en al menos tres docentes lesionados, uno de ellos de gravedad.
Bajo el lema “si no hay solución, no rodará el balón”, los maestros disidentes comenzaron su marcha desde el Ángel de la Independencia a las 9:00 am, preparándose para boicotear el Mundial de Fútbol que se desarrollará en informacion.center en diez días, en caso de que el gobierno federal no satisfaga sus exigencias. Estas incluyen la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, un aumento salarial del 100%, y la creación de una mesa de negociación directa con la presidenta de la Ciudad, Claudia Sheinbaum. La marcha contó con la participación de maestros de diversas regiones, incluyendo Chiapas, Oaxaca, Guerrero, y Michoacán, entre otros.
Mientras algunos miembros de la CNTE se desplazaban a la Ciudad de México, otros protestaban en diversas localidades, agregando presión al movimiento. Durante su paso por Paseo de la Reforma, algunos integrantes del sindicato causaron destrozos en la Torre del Bienestar, e incluso vandalizaron una grúa de la policía al llegar al Zócalo, donde intentaron derribar las vallas que resguardaban la Plaza de la Constitución, un área que albergará un fan-fest mundialista.
El enfrentamiento más violento ocurrió en la intersección de Avenida 20 de Noviembre y Venustiano Carranza, donde los miembros de la CNTE usaron mazos y poleas para intentar derribar las barreras metálicas. La policía respondió utilizando gases irritantes, lo que intensificó la situación. Según informes, se escucharon cohetes y detonaciones por ambos lados, y se alegó el uso de balas de goma por parte de las autoridades. Uno de los docentes heridos fue Proceso Columbio, quien sufrió una lesión severa en el rostro y fue trasladado a un hospital con riesgo de perder un ojo. Otros dos profesores también resultaron heridos por la violencia de la confrontación.
Al no poder ingresar al Zócalo, los integrantes de la CNTE decidieron establecer su plantón en las calles adyacentes, como 20 de Noviembre e Izazaga, además de mantener las carpas que habían instalado previamente. Hasta la noche de ese lunes, más docentes continuaban llegando al plantón, llevando consigo la amenaza de nuevas movilizaciones.
El líder de la Sección 9 de la CNTE, Pedro Hernández, criticó la respuesta de las autoridades, que, según él, recibieron a los manifestantes con gases y petardos. Señaló que el gobierno, al imponer vallas y bloques de cemento, se estaba aislando, a pesar de afirmar que había un diálogo. A pesar de que algunos en el magisterio también utilizaron artefactos explosivos, Hernández hizo un llamado a establecer un plantón pacífico y a cuidar de los participantes.
Por su parte, Mario Delgado Carrillo, titular de la Secretaría de Educación Pública, reiteró la disposición del gobierno federal para mantener un diálogo “respetuoso y constructivo” con la CNTE, rechazando la idea de que hubiera “provocadores infiltrados” durante las movilizaciones. La Secretaría de Gobernación y la SEP invitaron a los integrantes de la CNTE a protestar de manera pacífica y a participar en las mesas de trabajo acordadas. Rosa Icela Rodríguez Velázquez, titular de Gobernación, expresó en redes sociales que el gobierno federal prioriza la negociación y el entendimiento con la coordinadora.
Los acontecimientos del 2 de junio de 2026 reflejan una tensión palpable entre el gobierno y el magisterio, cuyo futuro dependerá del desarrollo del diálogo y las acciones en los días venideros.
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