La reciente implementación de la Ley de Cuidado de Mayores en Dinamarca marca un hito importante en la evolución de las políticas sociales, enfocándose en la autodeterminación de las personas mayores y promoviendo un enfoque intergeneracional en el diseño urbano. Esta legislación no solo mejora la calidad de vida de la población mayor, sino que también aborda la necesidad de espacios accesibles y socialmente inclusivos, una tendencia respaldada por organismos internacionales como la ONU y la Organización Mundial de la Salud.
La Ley, presentada en el marco de la conferencia “Ageing is Living” en Copenhague, busca desafiar la percepción homogénea de la vejez. En palabras de Mette Kierkgaard, ministra de Personas Mayores, “las personas mayores que reciben atención son tan diversas como el resto de la sociedad, por eso necesitamos flexibilidad en el sistema de atención”. Este nuevo enfoque recalca que no existen dos procesos de envejecimiento idénticos; por lo tanto, los servicios públicos deben adaptarse a esta diversidad.
Además de propiciar la inclusión y la eliminación de barreras arquitectónicas, la Ley invita a la colaboración entre arquitectos, profesionales del cuidado y la ciudadanía, con el objetivo de crear un entorno amigable para todas las edades. De acuerdo con la OMS, tener ciudades accesibles es crucial ante el envejecimiento demográfico, y se han identificado áreas clave como la atención comunitaria y de salud, el transporte, la vivienda y la participación social.
El interés por estos modelos inclusivos se reflejó en el reciente encuentro en Copenhague, donde 180 participantes de diez países debatieron sobre la importancia de fortalecer la cohesión social mediante comunidades intergeneracionales. Este evento marcó un aumento significativo en la asistencia respecto a ediciones anteriores, evidenciando un creciente interés global por reformular cómo percibimos y tratamos a la población mayor.
En la misma línea, la ONU ha lanzado un llamado a la acción, aludiendo a la necesidad de involucrar a las nuevas generaciones en este cambio social. La comisionada Chitralekha Marie Massey enfatizó que el nuevo contrato social debe ser visto como una inversión para el futuro de todos. La finalidad es asegurar que el envejecimiento sea visto como un activo en lugar de un obstáculo, promoviendo un contexto donde la dignidad de cada persona mayor sea respetada y potenciada.
Con la reciente unanimidad de 86 Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en apoyo a la creación de una convención internacional para la protección de los derechos de las personas mayores, Dinamarca se posiciona como un referente en la iniciativa por sociedades más inclusivas.
El próximo Congreso Mundial de Ciudades Amigables con la Edad, que se celebrará en España, promete ser un foro fundamental para el intercambio de experiencias sobre políticas inclusivas y resilientes. Este diálogo sigue siendo crucial para avanzar hacia comunidades que consideren y respondan a las necesidades de todas las edades, demostrando que el bienestar de nuestra población mayor es un objetivo que beneficia a toda la sociedad.
La transformación promovida por la Ley de Cuidado de Mayores en Dinamarca es, sin duda, un avance necesario en un mundo que enfrenta el desafío del envejecimiento. A medida que estas iniciativas ganan terreno, queda claro que la creación de entornos inclusivos y accesibles es una responsabilidad colectiva, un esfuerzo que exige la colaboración de todos los sectores de la sociedad.
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