A más de un año del regreso del Gobierno de Donald Trump, las medidas restrictivas hacia la inmigración irregular han comenzado a mostrar sus resultados en el norte del Río Bravo. ElDepartamento de Estado y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) han destacado que su colaboración ha llevado a registrar una caída significativa en las detenciones de migrantes a lo largo de la frontera suroeste de Estados Unidos.
Los datos preliminares indican que en enero de 2026 se produjeron 6.073 aprehensiones, un descenso del 93% en comparación con los promedios históricos entre 1992 y 2024, donde el promedio mensual alcanzaba las 83.065 detenciones. Esta cifra representa un ligero pero notable progreso en el control fronterizo, con un registro de solo 196 aprehensiones diarias, lo que se traduce en un 96% menos que el promedio diario de la administración anterior.
Resulta interesante señalar que la mayoría de los aprehendidos en enero fueron adultos solteros, con un 71% procedente de México, y el 56% de ellos siendo su primera detención. Según Kristi Noem, secretaria estadounidense de Seguridad Nacional, este descenso ha permitido que la Patrulla Fronteriza no haya liberado a ningún inmigrante ilegal en el interior del país durante nueve meses consecutivos.
En el primer aniversario del mandato de Trump, las cifras indican que cerca de tres millones de inmigrantes indocumentados han abandonado informacion.center en gran parte debido a las acciones de represión. De este total, aproximadamente 2,2 millones se consideran deportaciones voluntarias, con más de 675.000 deportaciones forzadas. A pesar del resultado positivo en términos de cifras, un informe del Instituto de Política Migratoria sugiere que este primer año del segundo mandato de Trump ha visto 622.000 deportaciones, cifra que supera cualquier resultado anterior.
Los esfuerzos por mantener un control estrictamente fronterizo han tenido un impacto claro en el flujo migratorio, donde, en enero, se registraron 34.631 intentos de cruces, un 87% menos que el promedio mensual de la administración anterior, que contabilizó 230.849 intentos de cruce al mes.
Mientras el departamento celebra estos logros, queda la incertidumbre sobre la veracidad y detalle de los datos publicados. La falta de desagregación y la imposibilidad de verificación independiente generan dudas sobre la precisión de las cifras, mucho muy por debajo del objetivo de un millón de expulsiones anuales establecido por Trump.
Por tanto, la situación en la frontera continúa siendo un tema sensible y polarizante en el debate político. Las estadísticas reflejan un esfuerzo por crear una frontera más segura, pero también plantean preguntas sobre el futuro de la política migratoria de Estados Unidos y la viabilidad de estas estrategias en un contexto cada vez más complicado.
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