La reciente decisión del Banco de México de recortar la tasa de referencia en 25 puntos, llevándola a 6.50%, ha generado un susurro de incertidumbre en el panorama financiero del país. Este recorte no solo marca un hito significativo en la política monetaria, sino que también estuvo acompañado de un mensaje de cautela que parece moderar las expectativas sobre futuros ajustes.
Desde la perspectiva de los analistas de Pantheon Macroeconomics y Goldman Sachs, el banco central ha dejado claro que este es un movimiento que concluye el ciclo iniciado en marzo de 2024. Sin embargo, la puerta no permanece completamente cerrada para nuevos recortes. Andrés Abadía, economista para América Latina en Pantheon, subraya que en contextos geopolíticos inciertos, las posturas pueden ser más flexibles. Este ciclo podría estar cerrado, pero no necesariamente descarta la posibilidad de futuros ajustes, dependiendo de cómo evolucione la situación internacional, particularmente en Medio Oriente, y las decisiones que tome la Reserva Federal de EE. UU.
Alberto Ramos, economista en Goldman Sachs, amplía esta visión al afirmar que, dado el enfoque de la Junta de Gobierno hacia el crecimiento, es plausible que consideren recortes adicionales hacia finales de año, especialmente si la Reserva Federal también realiza ajustes y el peso mexicano se mantiene estable.
Por su parte, Ricardo Aguilar Abe, economista jefe de Invex, indica que aunque el margen para continuar con recortes es limitado, todavía existe cierto espacio si la inflación sigue descendiendo y la tasa real ex ante se mantiene cerca de los niveles neutrales. Según sus palabras, las decisiones futuras dependerán de varios factores, como las expectativas de inflación, el diferencial de tasas con EE. UU. y la brecha del producto.
Con el nuevo ajuste, la tasa real ex ante se sitúa en 2.79%, un punto medio que, según Banxico, se considera dentro de la neutralidad, es decir, un estado que ni contrae la economía ni la estimula. Julio Ruiz, economista en Citi, señala que en esta posición, la política monetaria carece de la capacidad para combatir la inflación de manera efectiva. Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, refuerza esta idea al aclarar que se requiere una postura más agresiva si se busca controlar la inflación.
A medida que las tasas de interés se acercan a una posible expansión monetaria, los analistas sugieren que el anuncio de una pausa podría estar en el horizonte. Esta situación se complica aún más por el diferencial de tasas con la Reserva Federal, que actualmente se encuentra por debajo del histórico de 300 puntos, un factor que podría influir significativamente en la cotización del peso mexicano.
Finalmente, Alberto Ramos de Goldman Sachs destaca un endurecimiento en el lenguaje del Banco de México respecto a los riesgos inflacionarios, elevando la preocupación por la inflación subyacente persistente. Este giro en la evaluación podría ser indicativo de las tensiones económicas que informacion.center enfrenta en un entorno global marcado por la incertidumbre.
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