Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, ha alzado la voz ante la falta de colaboración por parte de las autoridades estadounidenses en asuntos de extradiciones, un tema que ha generado tensión entre ambas naciones. En un reciente evento, Sheinbaum subrayó que México ha realizado un esfuerzo significativo al enviar a más de 90 personas perseguidas por Estados Unidos desde cárceles mexicanas. Sin embargo, lamentó que se haya solicitado la extradición de solo cuatro individuos relacionados con el delito de huachicol, así como de dos más vinculados con el caso Ayotzinapa, sin que hasta ahora haya habido respuesta por parte de las autoridades norteamericanas.
La mandataria hizo un llamado directo a la cooperación, instando a Estados Unidos a presentar pruebas que respalden las acusaciones formuladas por Todd Blanche, fiscal general interino del país vecino, quien advirtió sobre más acciones legales contra políticos mexicanos. Sheinbaum enfatizó que México no protege a nadie, pero que el cumplimiento de la ley mexicana es crucial al momento de procesar a cualquier individuo.
En otro ámbito, la presidenta destacó los logros del gobierno en la lucha contra la delincuencia, afirmando que los homicidios dolosos han disminuido casi en un 50% y que 2,500 laboratorios de drogas han sido desmantelados. La detención de personas ahora se basa en investigaciones sólidas, con pruebas documentadas, en contraste con las prácticas del pasado, donde las detenciones a menudo carecían de respaldo legal.
Sheinbaum también se refirió a la problemática del fentanilo, señalando una disminución en la incautación de esta sustancia en territorio estadounidense. La atención se centró en la reciente Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, firmada durante la administración de Donald Trump, que reconoce la crisis del consumo de drogas en Estados Unidos y presenta un plan para abordar la prevención desde sus raíces.
Este contexto refleja no solo la complejidad de la relación entre México y Estados Unidos en temas de seguridad, sino también la importancia de una colaboración efectiva y fundamentada, que beneficie a ambos países en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas. La presidenta Sheinbaum ha dejado claro que la cooperación debería ser un esfuerzo bilateral, donde se respete la soberanía y se compartan responsabilidades.
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