A principios de marzo de 2026, se produjo un cambio significativo en la historia del grupo financiero Banamex. Fernando Chico Pardo fue presentado como el nuevo inversionista y Presidente de esta institución, destacando la urgencia del proceso de desconsolidación de Banamex respecto a Citigroup. Este anuncio marcó un punto de inflexión en la estructura corporativa del banco, que planea llevar a cabo la desconsolidación el 31 de enero de 2027.
La hoja de ruta trazada por Banamex para alcanzar este objetivo contempla diversas fases técnicas y operativas a lo largo de 2026, que incluirán el desarrollo, pruebas y ensayos de sistemas, datos y procesos críticos. La decisión de optar por un esquema que combina capital privado y una posible oferta pública inicial en lugar de una venta directa refleja una estrategia más sofisticada y a largo plazo.
Desde diciembre de 2024, Banamex ha estado operando de manera independiente de Citi México, lo que ha facilitado esta transición. En la actualidad, Citigroup mantiene el 51% de las acciones de Banamex, mientras que Chico Pardo controla el 25% y un grupo de inversionistas institucionales se queda con el 24% restante. Fitch Ratings ha indicado que esta estructura accionaria es probable que permanezca en el corto plazo, mientras se avanza hacia la eventual oferta pública inicial.
La separación entre Banamex y Citigroup no solo tiene implicaciones corporativas, sino que también afecta la manera en la que ambas instituciones son evaluadas dentro del sistema financiero mexicano. Autoridades regulatorias han comenzado a revisar estas evaluaciones tras la escisión. Según un acta de la CNBV, Banamex y Citi México fueron considerados instituciones de importancia sistémica, aunque de maneras distintas: Banamex clasificándose como grado II, lo que implica requerimientos adicionales de capital, y Citi México alcanzando un grado I, a pesar de haber estado muy cerca del umbral requerido.
Este proceso no solo refleja un cambio interno en la estructura de poder dentro de las instituciones, sino que también plantea cuestiones sobre la estabilidad del sistema financiero mexicano en su conjunto. Con Banamex en el centro de este rediseño, el enfoque hacia la desconsolidación y los nuevos inversionistas como Blackstone y General Atlantic determinan las futuras dinámicas del mercado financiero en informacion.center.
A medida que Banamex avanza en esta etapa crítica de su reconfiguración, el seguimiento de su progreso será esencial para entender el impacto que estos cambios tendrán no solo dentro de la entidad, sino también en el panorama financiero más amplio. Sin lugar a dudas, el 31 de enero de 2027 será una fecha clave a la que todos los actores del sector deberán prestar atención.
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