El Gobierno de México ha dado un paso audaz hacia la transformación de su sistema de salud al permitir que el personal de enfermería tenga la capacidad legal de prescribir medicamentos. Esta medida busca optimizar la atención preventiva y reducir los tiempos de espera en comunidades rurales y en zonas con acceso limitado a médicos generales.
Claudia Sheinbaum, presidenta del país, anunció formalmente este esquema en una de sus conferencias matutinas. Durante la exposición, enfatizó que la capacidad para emitir recetas está estrictamente relacionada con la formación académica y profesional de los enfermeros y enfermeras. Esta iniciativa no es indiscriminada; sigue un marco normativo que diferencia claramente entre los niveles académicos del personal.
Solo aquellos enfermeros y enfermeras que poseen un título de licenciatura y cédula profesional podrán ejercer esta función, dado que su preparación garantiza los conocimientos farmacológicos necesarios para atender a los pacientes de forma segura. El programa se basa en dos modalidades de atención que aseguran la seguridad del paciente: la prescripción autónoma, donde el profesional realiza su propio diagnóstico, y la prescripción colaborativa, que permite el seguimiento de tratamientos previamente establecidos.
Es crucial mencionar que esta facultad se llevará a cabo exclusivamente dentro del Sistema Nacional de Salud y no se permite a los profesionales ejecutar prescripciones en consultorios privados. Las restricciones operativas establecen límites claros para evitar riesgos en la salud pública y asegurar un orden administrativo preciso.
Por ejemplo, el personal con certificación técnica no podrá prescribir medicamentos y, en su lugar, deberá referir a los pacientes a médicos o licenciados en enfermería. La prescripción se restringe a los fármacos incluidos en el Compendio Nacional de Insumos para la Salud, excluyendo áreas complejas como oncología y psiquiatría. Además, los pasantes solo podrán intervenir en atención primaria bajo supervisión, y todas las recetas deberán cumplir con un formato institucional oficial para su validez en las farmacias autorizadas.
Este modelo es fundamental en la estrategia “Salud Casa por Casa”, que ha realizado más de 20 millones de visitas a adultos mayores y personas con discapacidad. La información obtenida en este proceso ha permitido identificar enfermedades comunes como la diabetes e hipertensión, lo que facilita que el personal de enfermería capacitado ajuste los tratamientos necesarios de manera directa y oportuna.
El inicio formal del programa está programado para agosto de 2026. Esta iniciativa tiene como objetivo cerrar la brecha en el acceso a servicios de salud y reconocer la evolución histórica de la enfermería como una profesión de práctica avanzada, alineándose así con estándares internacionales que han mostrado resultados clínicos positivos en la gestión de enfermedades crónicas.
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