Marcelo Arévalo, el tenista salvadoreño, ha alcanzado un notable hito al conquistar el título de dobles mixtos en Wimbledon 2026, acompañado por la letona Jelena Ostapenko. Sin embargo, el pasado sábado intentó sumar a su hazaña con una victoria en la final masculina, pero se topó con un obstáculo formidable. Arévalo, junto a su compañero croata Mate Pavic, fueron superados por la pareja conformada por el británico Henry Patten y el finlandés Harri Heliovaara, en un emocionante partido que culminó en dos sets muy reñidos: 7-6 (7/4) y 7-6 (7/3).
A pesar de la derrota, Arévalo mantuvo una actitud deportiva. “A veces simplemente las cosas no salen a tu favor. Tienes que respetar a tus rivales. Ellos jugaron muy bien, jugaron mejor que nosotros en los momentos importantes”, comentó. Este final no empañó su éxito previo en dobles mixtos, en el que se impusieron a los australianos Marc Polmans y Storm Hunter (4-6, 7-5, 6-2).
Con 35 años y una exitosa carrera a sus espaldas que incluye un título de dobles masculinos en Roland Garros 2022 y otro en 2024, Arévalo aspiraba a un doblete en la catedral del tenis. Aunque la ambición se vio frustrada, el salvadoreño expresó su satisfacción: “Todo comienzo tiene un final, pero no todo final tiene que ser triste o tiene que ser malo. Estoy bastante satisfecho, estoy bastante feliz por la manera en que luchamos hoy”.
Por su parte, Patten y Heliovaara celebraron su segundo título de Wimbledon juntos, un logro que reafirma su éxito en el circuito, ya que también se han coronado en el Abierto de Australia 2025 y fueron finalistas en Roland Garros 2026. La competitividad del partido fue palpable, ya que se llegó al tie-break en ambos sets, sin interrupciones en el servicio para ninguna de las parejas.
En un emotivo cierre, Arévalo agradeció el apoyo de su familia, mencionando a sus padres y a su esposa, y disculpándose con su hijo por no haber podido traerle la victoria. Mientras tanto, Pavic, un tenista con un impresionante historial de siete títulos de Grand Slam, se quedó con las ganas de sumar un octavo, que lo colocaría aún más firme en la historia del tenis.
La jornada del sábado evidenció la intensidad y pasión que caracteriza al deporte, dejando a todos los aficionados con la expectativa de futuras enfrentamientos y logros.
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