La situación de los pequeños y medianos constructores en la zona metropolitana de Puebla se encuentra en una etapa crítica. Tras cinco meses de actividad en 2026, solo tres de los dieciocho ayuntamientos han iniciado proyectos de obra, lo que ha resultado en una significativa baja de actividad. Este escenario ha colocado a algunas empresas en “números rojos”, según lo informado por José Alfredo Vega Herrera, presidente de la Asociación de Constructores Empresarios (ACOEM) Siglo XXI.
Los datos son preocupantes: al menos un 20% de los 120 afiliados han tenido que recurrir al recorte de personal o la venta de maquinaria. Con la falta de proyectos, muchos constructores han optado por salir del estado y buscar oportunidades en obras públicas en municipios cercanos como Tlaxcala, a fin de mitigar las afectaciones de la inactividad.
Es notable que de los municipios cercanos, solo Puebla, San Andrés Cholula y San Pedro Cholula han comenzado la licitación de nuevos contratos desde octubre del año anterior. Esta tardanza ha generado incertidumbre, ya que en épocas anteriores, en esta misma fecha, alrededor del 60% de los constructores estaban trabajando activamente en algún proyecto. En contraste, hoy solo el 20% reporta actividad, lo que refleja la magnitud del desafío actual.
La falta de planificación en infraestructura se hace evidente, ya que los municipios necesitan urgentemente nuevos proyectos de calles y mantenimiento de las existentes para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Los pequeños y medianos constructores esperan un mayor compromiso de las autoridades municipales, subrayando que la obra pública representa un 60% de su actividad total.
Además, Vega Herrera destacó que es fundamental priorizar a las pymes constructoras en la distribución de obras, a pesar de las peticiones de los ciudadanos por mejoras en las calles principales. Estas obras no solo benefician a las empresas, sino que también generan empleos vitales en la comunidad.
En el contexto actual, proyectos sencillos como el arreglo de caminos vecinales se han convertido en promesas incumplidas por parte de las autoridades. Cada nuevo proyecto puede involucrar a múltiples constructoras pequeñas, lo que permite no solo el crecimiento del sector, sino también el desarrollo de infraestructura necesaria para una población en constante crecimiento.
A medida que la situación se desarrolla, queda la esperanza de que las autoridades logren responder a las necesidades actuales, con una planificación adecuada que incentive a las empresas a permanecer activas y contribuya al desarrollo regional.
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