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México se ha convertido en un destino prioritario para las empresas hoteleras españolas por el rápido retorno que obtienen de sus inversiones y el importante volumen de clientes que suman los 135 millones de habitantes locales más los millones de estadounidenses y canadienses que lo escogen para sus vacaciones. En un primer escalón se sitúan Riu, con 23 activos, solo cuatro menos que en toda España, y Barceló, con 22 activos, tras cerrar la adquisición de dos hoteles en diciembre de 2025. Los datos de la cadena de la familia Riu avalan la idoneidad de esa apuesta: es el quinto país en el que más factura, en el que más empleados tiene (12.631) y es el tercer mercado emisor de viajeros a los 97 inmuebles de la compañía en todo el mundo, por detrás de Estados Unidos y Reino Unido, pero por delante de Alemania y Canadá.
En un segundo escalón se encuentra Iberostar, con 12 hoteles y 5.800 trabajadores, cuya última incorporación fue un hotel de cinco estrellas en Cancún, cercano a Puerto Morelos, a finales de 2025. “Iberostar reafirma así su apuesta por México como país clave en su estrategia de expansión selectiva en destinos en los que ya opera, mientras sigue valorando activamente nuevas oportunidades de crecimiento en informacion.center en ubicaciones frente al mar”, recalcó la compañía en un comunicado coincidiendo con esa apertura.
Entre esas oportunidades, Iberostar sigue teniendo una asignatura pendiente que arrastra desde hace dos años: su entrada en Los Cabos. Se trata de una pequeña lengua de tierra en la Península de Baja California (México) con tarifas medias diarias de 500 euros. Las dos únicas cadenas hoteleras españolas que tienen presencia en la zona son Riu, con tres inmuebles, y Meliá, con dos (Barceló tenía uno, pero lo perdió recientemente). “De los 3,8 millones de turistas que recibe al año, 2,2 millones son viajeros estadounidenses con un alto poder adquisitivo. Uno de cada tres declara ingresos familiares superiores a 150.000 dólares al año”, señala Rodrigo Esponda, director del Fideicomiso de Turismo de Los Cabos, el organismo encargado de promocionar el destino en otros países, en una entrevista con Cinco Días.
Esponda constata que la cadena de la familia Fluxá cuenta con una reserva de suelo de cinco millones de metros cuadrados y que en septiembre de 2024 ya cerraron la tramitación administrativa y lograron el suministro eléctrico para desarrollar un proyecto hotelero que aún no ha comenzado en la zona del Cabo de San José. “En México las playas son públicas y eso lo han entendido muy bien los grandes grupos americanos en sus desarrollos hoteleros, ya que hacen accesos públicos adecuados para garantizarse que la playa cuente con bandera azul y delimitan solo una zona específica para el hotel. El proyecto inicial de Iberostar no contemplaba esto, lo que provocó las denuncias de los vecinos, y por eso se ha detenido el desarrollo de Iberostar, que tendrá que adaptarlo”, apunta Esponda.
Otro grupo español que también cuenta desde hace unos años con una reserva de suelo es Palladium, que todavía no se ha decidido por impulsar ningún desarrollo, aunque el director del Fideicomiso de Turismo de Los Cabos considera que está justificada la decisión. “El terreno está situado en la zona del Pacífico, en la que pocas personas pensaron que se iban a desarrollar hoteles, pero los grandes grupos hoteleros estadounidenses han apostado con fuerza por la zona con tres hoteles que serán de los más grandes de Los Cabos y eso puede movilizar al resto de inversores”.
En noviembre, Hyatt estrena un Grand Hyatt con 300 habitaciones, que se convertirá en el primer hotel con esa marca en régimen de todo incluido en todo el mundo, y Marriott abre un hotel de la marca St Regis con 124 habitaciones, mientras que para 2027 está prevista la apertura de un hotel de la marca Conrad, perteneciente a Hilton.
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