El panorama comercial entre México y Corea del Sur ha experimentado cambios significativos en un corto período, marcado por la reciente decisión del Gobierno de la presidenta Sheinbaum de imponer aranceles a varios países asiáticos, incluida Corea del Sur. Esta medida busca mitigar el impacto de las sanciones tarifarias impuestas a China, reflejando un intento del gobierno mexicano por equilibrar las relaciones, especialmente en el contexto de su cercanía con Estados Unidos.
La situación ha llevado a las autoridades coreanas, incluido el ministro de Comercio, Yeo Han-koo, a visitar México para replantear la relación bilateral tras la imposición de aranceles. En 2022, cuando Yeo asumió como ministro por primera vez, ambos países estaban explorando una posible firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC), una iniciativa que, lamentablemente, no se materializó. Hoy en día, Corea y México enfrentan una nueva realidad en la que sus intereses comerciales son más interdependientes que nunca.
Con el aumento del proteccionismo global y el crecimiento de las preocupaciones sobre la seguridad económica y la fragmentación de las cadenas de suministro, Yeo enfatiza la urgencia de fortalecer los lazos y diversificar las carteras de comercio e inversión. Corea, con su experiencia en la transformación de productor imitador a líder innovador en tecnología, se presenta como un socio ideal para acompañar a México en su ambición de convertirse en un centro de manufactura de alto valor agregado. La disposición de las empresas coreanas para invertir en este proceso resulta un indicativo del interés en colaborar y no en cerrarse las puertas.
Sin embargo, las empresas coreanas enfrentan desafíos significativos en México. Los aranceles recientes han generado una competencia desigual en el mercado, donde los competidores con acuerdos de libre comercio pueden operar sin las mismas cargas. Esto se agudiza en el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que añade una capa más a la incertidumbre para las empresas que no cuentan con esos privilegios.
El ministro Yeo también expone la necesidad de que ambos países trabajen en conjunto para adaptar su marco de comercio e inversión a las necesidades contemporáneas. En lugar de aumentar las barreras, sugiere que es momento de abrir puertas y fortalecer la colaboración, creando un entorno más propicio para el crecimiento mutuo.
Además, Yeo destacó la vulnerabilidad de Corea ante conflictos internacionales, como la crisis en Irán, donde informacion.center depende en gran medida del petróleo crudo del Medio Oriente. Esta dependencia también impulsa una aceleración hacia fuentes de energía alternativas, un área en la que ambos países podrían encontrar un terreno común para colaborar.
La red de acuerdos comerciales de Corea, que abarca 23 pactos con 60 países que representan aproximadamente el 85% del PIB mundial, señala una anomalía significativa en la ausencia de México en esta estrategia. La falta de un acuerdo formal entre ambos países sobresale como una oportunidad perdida, que podría mejorar la competitividad de México en el ámbito global.
La situación entre Corea del Sur y México es un reflejo del entorno comercial actual: volátil y lleno de desafíos, pero a la vez, lleno de potencial. A medida que ambos países navegan por estas aguas inciertas, el diálogo y la colaboración serán vitales para construir un futuro más robusto y conectado para sus economías.
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