Flossing ha sido objeto de consenso entre los expertos de la salud: es una práctica benéfica que, sin embargo, muchos descuidan en su rutina diaria. Se asemeja a hábitos saludables como realizar estiramientos tras un entrenamiento o limpiar adecuadamente una botella de agua. Si te dijéramos que este sencillo acto de pasar un hilo entre tus dientes tiene uno de los mayores retornos de inversión (ROI) para tu salud en general, superar incluso a más recientes tendencias de bienestar, como las duchas de agua fría.
La importancia del uso del hilo dental va más allá de prevenir caries y mantener las encías sanas. Este simple hábito también puede tener un impacto positivo en tu corazón, cerebro y otras partes del cuerpo, ayudando a controlar la inflamación crónica, un factor de riesgo común en diversas enfermedades.
Los expertos sugieren que la frecuencia ideal de uso del hilo dental es una vez al día, y preferentemente por la noche, para eliminar la acumulación de restos alimenticios desde el desayuno. “La práctica diaria es el estándar dorado”, apunta un reconocido dentista de Beverly Hills, enfatizando que esta rutina ayuda a mantener los niveles bacterianos bajos y permite que las encías se recuperen. Sin embargo, si actualmente no se usa hilo dental, cualquier progresión, incluso comenzar tres veces por semana, es considerada positiva.
La razón por la que los profesionales de la odontología insisten tanto en este hábito radica en que un cepillo de dientes no puede acceder a todas las superficies de los dientes, limpiando solo alrededor del 60% de ellos. Las áreas entre los dientes son susceptibles a la proliferación de bacterias, que, si no se limpian adecuadamente, se transforman en placa. Este proceso puede llevar a problemas más graves, como caries o enfermedades periodontales, que podrían resultar en la pérdida de hueso o dientes.
Además, la investigación ha revelado que las enfermedades de las encías no son un problema aislado. La salud bucal está íntimamente conectada con la salud general, al permitir que la inflamación y las bacterias orales ingresen al torrente sanguíneo. Esta conexión ha sido vinculada a una variedad de condiciones graves, como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y deterioro cognitivo. Estudios recientes sugieren que quienes mantienen una rutina de uso de hilo dental podrían tener un menor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, demencia y Alzheimer.
Si bien esta información es reveladora, es crucial recordar que correlación no implica causalidad. No se puede afirmar con certeza que la falta de uso del hilo dental cause estas enfermedades; sin embargo, se establece que la inflamación crónica es algo que se debe minimizar siempre que sea posible. Una buena higiene bucal, incluyendo el uso de hilo dental, es una forma significativa de contribuir a esta reducción.
La práctica de usar hilo dental no solo beneficia la salud bucal, sino que también puede influir en el bienestar a largo plazo. Expertos en el área han comenzado a considerar el uso de hilo dental como un método para disminuir la carga inflamatoria general que soporta el organismo, subrayando la importancia de este simple hábito en la salud integral.
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