Las fuerzas de drones ucranianas han ejecutado un audaz ataque nocturno, logrando impactar ocho buques petroleros de la conocida “flota fantasma” de Rusia en el mar de Azov. Este grupo de embarcaciones ha sido señalado como un mecanismo utilizado por Moscú para evadir las sanciones internacionales que afectan las exportaciones de petróleo y grano provenientes de las regiones ocupadas de Ucrania. Robert Brovdi, comandante de las fuerzas de drones del Ejército ucraniano, confirmó la operación, resaltando que todos los petroleros atacados estaban identificados y bajo sanciones internacionales.
Además de los petroleros, el ataque también extendió su alcance a un buque de carga seca y un ferry que Rusia tenía en operación. Las acciones se llevaron a cabo en aguas que bordean las costas de Ucrania, Rusia y la península de Crimea, un territorio que Ucrania ha perdido el acceso debido a la ocupación que lleva a cabo Rusia en sus regiones del sureste. Brovdi informó que durante esta misma operación, las fuerzas ucranianas alcanzaron “58 objetivos militares legítimos” en territorios controlados por Rusia, así como instalaciones críticas en Crimea, que han estado experimentando apagones y escasez de combustible a raíz de los continuos ataques.
Las imágenes difundidas por Ucrania muestran momentos clave del ataque, incluyendo la identificación de dos de los buques petroleros, “Kapitan Barmin” y “Sanar-4”, como parte del proyecto 15781. Estas grabaciones reflejan el trabajo de los pilotos del 9.º batallón “Kairos” de la 414.ª Brigada de Operaciones Especiales “Aves de Madyar” y la Armada ucraniana.
En adición, se observan acciones contra una terminal de combustible en Kerch, Crimea, y la destrucción de un sistema móvil de misiles S-400 “Triumph” en Kosenki, en el óblast de Briansk, Rusia. Los videos muestran nombres y objetivos en ucraniano, proporcionando claridad sobre las operaciones llevadas a cabo.
La precisión de los ataques ha sido resaltada a través de la comparación de la topografía y la infraestructura con imágenes satelitales, lo que permite a Ucrania adaptar sus estrategias a las condiciones del terreno. Esta escalada en los ataques a refinerías y objetivos energéticos rusos ha llevado a una notable escasez de gasolina y cortes de suministro en varias áreas de Rusia, complicando aún más la logística en las zonas ocupadas.
Las acciones recientes, enmarcadas en una estrategia más amplia para debilitar la capacidad energética y logística rusa, reflejan la intensificación de la campaña ucraniana para recuperar el control y dañar la infraestructura del país vecino. A medida que se continúan desarrollando estos eventos, la atención internacional se centra una vez más en la dinámica del conflicto en esta parte crítica de Europa.
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