La capital de Noruega, Oslo, se convirtió en el epicentro de la celebración tras el triunfo histórico de su selección nacional de fútbol sobre Brasil en el Mundial de 2026, logrando así su avance a los cuartos de final. Alrededor de 100.000 personas se reunieron en el centro de la ciudad para festejar un resultado que muchos consideraban improbable. La emoción de los hinchas se dejó sentir a través de los cánticos y los saltos de alegría en las principales avenidas y plazas.
El evento no solo fue significativo en el ámbito deportivo; la magnitud de la celebración sorprendió incluso a las autoridades locales. Øyvind Hammervold, jefe de operaciones del distrito policial de Oslo, mencionó: “Esperamos que el número de personas siga aumentando. El ambiente es muy bueno ahora y eso nos facilita el trabajo”. Las fuerzas de seguridad estaban listas para garantizar el orden ante la afluencia considerable de público.
La victoria noruega se definió en la segunda parte del partido, donde Erling Haaland brilló al marcar dos goles que desataron la euforia en el estadio Ullevaal y se propagó hasta las calles de Oslo. Tras el silbato final, los aficionados abarrotaron estaciones de metro y espacios públicos, ocupando lugares emblemáticos como Rådhusplassen y Spikersuppa, donde continuaron sus festejos con cánticos fervorosos y el uso de dispositivos de humo.
La celebración incluso llegó al Palacio Real de Oslo, donde el príncipe heredero Haakon salió para saludar a la multitud, lo que hizo que los asistentes respondieran con ovaciones y pétalos de agradecimiento. Al final del día, un espectáculo de fuegos artificiales iluminó el cielo, atrayendo aún más a los noruegos, que compartían sus impresiones sobre la histórica victoria.
Con el partido disputado en el estadio MetLife de Nueva York, Noruega comenzó el encuentro con gran intensidad, anotando un gol que fue anulado. El arquero rival, Ørjan Nyland, atajó un penal que mantuvo la tensión hasta que, en el segundo tiempo, las modificaciones tácticas resultaron decisivas para el desarrollo del juego. La energía renovada se tradujo rápidamente en goles, propiciando un ambiente festivo tanto dentro como fuera del estadio.
A pesar de algunos incidentes menores reportados, la jornada transcurrió con un ambiente festivo y unido. La presencia del príncipe y la ausencia de situaciones graves reforzaron la imagen de un país cohesionado por su pasión por el deporte. Erling Haaland resumió el sentimiento general al declarar: “Hoy es uno de los días más increíbles en la historia de Noruega. Disfruten el momento, esto es una locura”.
Esta celebración deportiva es una muestra del poder unificador del fútbol y de los significativos logros que puede alcanzar una nación, destacando la importancia del evento para los noruegos y su anhelo por seguir avanzando en el torneo.
Actualización: La información presentada corresponde al 5 de julio de 2026.
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