El reciente decreto firmado por el presidente Donald Trump representa un cambio significativo en la regulación de la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos, un tema que ha suscitado debate considerable en los últimos años. Este decreto, firmado el 2 de junio de 2026, establece un marco que permitirá al gobierno evaluar y controlar los modelos de IA más avanzados, con un enfoque en la ciberseguridad.
Hasta ahora, la administración Trump había mostrado una resistencia notable a establecer regulaciones, basándose en la necesidad de mantener la competitividad frente a naciones como China. Sin embargo, la situación ha evolucionado, especialmente después de que el modelo Mythos de la compañía Anthropic despertara preocupaciones importantes al exponer vulnerabilidades en sistemas críticos, como los de bancos, gobiernos y hospitales. Ante esto, Anthropic decidió no lanzar públicamente su modelo.
El decreto ahora propuesto busca crear un marco regulatorio en colaboración con gigantes tecnológicos de la IA, incluyendo a Google, OpenAI y Anthropic. La idea es que estas empresas sometan sus modelos a un examen gubernamental, aunque se subraya que no será un control previo obligatorio, sino un proceso voluntario. Este enfoque concuerda con la estrategia de la administración anterior de Joe Biden, cuyo decreto de 2023 promovía la transparencia en las pruebas de seguridad. Trump optó por deshacer esa política tras su regreso a la Casa Blanca, alegando que era demasiado restrictiva.
La orden establece que entidades como el Departamento del Tesoro y la Agencia de Seguridad Nacional formarán un “centro de coordinación de ciberseguridad de IA” en un esfuerzo por colaborar con la industria y los operadores de infraestructuras críticas. Este centro será clave para rastrear vulnerabilidades y priorizar soluciones, orientando los esfuerzos de ciberseguridad hacia áreas que requieren atención urgente.
Líderes en la industria, como Sam Altman de OpenAI, han expresado su satisfacción con el balance que propone el decreto, afirmando que permite a Estados Unidos mantener su liderazgo en la carrera de la IA mientras se confía en defensores competentes para manejar las herramientas de ciberseguridad. Desde Anthropic, también se ha celebrado el decreto como un paso hacia el fortalecimiento del liderazgo estadounidense en el campo de la IA.
Sin embargo, este camino no ha estado exento de fricciones. Un episodio reciente revela las tensiones dentro de la administración, donde algunos asesores, como David Sacks, fueron fundamentales para disuadir a Trump de firmar una versión anterior del decreto que ya estaba programada para el 25 de mayo, argumentando que ciertos aspectos podrían comprometer la ventaja estadounidense ante China.
Finalmente, la versión promulgada mantiene gran parte del contenido original, pero ha reducido el periodo de revisión voluntaria de 90 días a 30, una modificación en respuesta a la percepción de que en la competencia por la IA, cada día es crucial.
Así, lo que se está moldeando en la esfera de la IA en Estados Unidos es un marco regulatorio atípico, que busca equilibrar la innovación y la seguridad en un entorno que se torna cada vez más complejo y competitivo.
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