https://informacion.center.com/

Un empleado copia un contrato con datos de sus clientes en ChatGPT para resumirlo en minutos. Otro usa estas herramientas para elaborar informes con datos privados de su empresa. Un tercero redacta escritos con su cuenta personal para ir más rápido. Y ninguno avisa a la compañía. El uso de inteligencia artificial (IA) en la sombra, también conocido como shadow AI, se ha colado en el día a día de muchas organizaciones como un atajo utilizado por los empleados para ser productivos y contentar al jefe. Sin embargo, esta práctica toca el terreno del derecho laboral, en el que los empresarios se plantean si estos comportamientos son sancionables o, en los casos más graves, pueden acabar en despido.
Dispositivos personales
Las dudas sobre el control del uso de la IA aumentan cuando la vigilancia escapa del entorno corporativo y pasa al dispositivo personal del trabajador. “El empresario puede fijar reglas y condicionar el uso de redes o aplicaciones corporativas, pero el acceso a los contenidos del dispositivo personal del trabajador chocaría de frente con el derecho fundamental a la intimidad”, apunta Raúl Rojas, socio de Ecija. “La empresa no puede acceder al dispositivo personal del trabajador sin su consentimiento o sin resolución judicial”, afirma Román Gil, socio de Sagardoy Abogados.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación.




























