En una calurosa tarde de verano, el bullicioso barrio de SoHo se convirtió en el epicentro de la creatividad y la expresión artística. El jueves pasado, los amantes del arte y la moda se reunieron para la esperada apertura de la galería de Jacques Marie Mage en la calle Wooster. La inauguración ofreció a amigos, artistas y figuras del entretenimiento una inmersión en un espacio singular, donde la elegancia de los muebles de acero cromado, los sillones con estampado de cebra y una monumental escultura de cráneo de lobo de Quentin Garel convivían en perfecta armonía.
Los asistentes disfrutaron de una velada que incluía burbujas de Krug, blinis con caviar, encurtidos de Alemania y Hibiki, todo servido por camareros que lucían, o algunos argumentarían que estaban “modelando”, las gafas de sol de la marca. Mientras recorrían los tres pisos del lugar, tuvieron la oportunidad de probarse distintos modelos de gafas y admirar la cuidada selección de productos en cuero, joyería, cerámica y otros artefactos. Jérôme Mage, fundador de Jacques Marie Mage, compartió su visión con los presentes: “Quiero que este espacio sea un recordatorio para perseguir la belleza. La belleza es robusta e individualista, y es un acto rebelde alejarse de la norma. Este es un recordatorio para no temer explorar lo que consideramos bello”.
A medida que la velada avanzaba y las copas de Champagne se alzaban, los invitados se congregaron alrededor de la escultura de cráneo de bisonte en el nivel inferior, donde Mage compartió sus inspiraciones para el espacio, destacando que “la naturaleza es el lujo supremo”. Además, habló sobre la colaboración de la marca con el Parque Nacional Yellowstone durante una década, y animó a los asistentes a contemplar el arte colgante en forma de pico de águila, simbolizando las especies emblemáticas del parque.
Mage también introdujo a Doug Smith, un biólogo de la vida silvestre que participó en la reintroducción del primer lobo gris a Yellowstone en 1995. Smith instó a los presentes a reflexionar sobre el mundo natural más allá de la humanidad, compartiendo una estrofa del poeta Robert Service y preparando el ambiente para la actuación final de la noche.
El momento culminante llegó con la presencia de Patti Smith, cantante, compositora y símbolo local. Junto al guitarrista Tony Shanahan, brindó una emotiva interpretación de algunas de sus canciones más queridas: “People Have the Power”, “Ghost Dance” y “Because the Night”. Su actuación resonó en el corazón del público, que incluía a personalidades como Grace Gummer y Mark Ronson, quienes se unieron en aplausos y cánticos.
Al finalizar su presentación, Smith exclamó: “¡La noche le pertenece a Nueva York!” y el público estalló en un estruendoso aplauso, sintiendo la energía mutua que se había creado. Tras su acto, los asistentes se dispersaron por el lugar, tarareando sus melodías favoritas y disfrutando de un último sorbo de Hibiki. Al salir, llevaban consigo bolsas de regalo de Jacques Marie Mage, que contenían un libro de mesa de café del escultor, una forma de llevar un pedazo de la galería a sus propios hogares.
Esta memorable celebración no solo destacó la vitalidad de SoHo, sino que también ofreció un espacio para que los asistentes conectaran arte, naturaleza y amistad en una noche que quedará grabada en la memoria colectiva.
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