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Los rusos, acostumbrados a vivir en una continua imprevisibilidad, acumulan rublos desde hace meses en los cajones de sus casas. La retirada de efectivo ha sido tan masiva desde inicios de año que el Banco Central de Rusia ha efectuado una importante revisión al alza de las necesidades de liquidez del sistema financiero hasta finales de 2026. Los bloqueos de internet —y por extensión de los sistemas de pago— por parte de las autoridades por supuestas “razones de seguridad” han empujado a los rusos a sacar dinero de los cajeros. Y a esto se une, en plena búsqueda de ingresos para sufragar la guerra contra Ucrania, un nuevo proyecto de ley que endurecerá los controles sobre los pagos en metálico a los comercios.
En el periodo que va del 1 y 11 de mayo, marcado por los puentes del Día del Trabajador y del Día de la Victoria, los rusos sacaron 210.500 millones de rublos, unos 2.500 millones de euros, récord histórico y cinco veces más que los 41.200 millones del año pasado. Como comparación, en 2020, el año de la pandemia, los rusos retiraron 133.500 millones de rublos de efectivo.
Son tres meses consecutivos en los que los rusos guardan su dinero en efectivo. En abril retiraron 607.300 millones de rublos, unos 7.000 millones de euros, mientras que en marzo sacaron otros 300.000 millones de rublos. Solo ha habido un mes en toda la guerra librada contra Ucrania en la que los rusos sacaron más dinero: septiembre de 2022, el mes en el que Vladímir Putin decretó una movilización parcial de su población y cientos de miles de ciudadanos huyeron fuera del país.
La principal causa han sido los bloqueos de Internet. Los servicios de seguridad rusos ya habían cortado el funcionamiento de internet y los mensajes SMS en los teléfonos móviles en varias regiones desde otoño del año pasado, especialmente en las provincias fronterizas con Ucrania, aunque los grandes polos financieros, Moscú y San Petersburgo se habían librado temporalmente. Sin embargo, las autoridades probaron el apagón de Internet en las grandes ciudades esta primavera con la excusa de garantizar la “seguridad” de sus ciudadanos.
Los cortes de Internet no solo desconectaron los chats de Whatsapp y Telegram. Las aplicaciones de los bancos y muchos datáfonos dejaron de funcionar. Pedir un taxi o comida a domicilio podía ser una odisea.
Los cortes de Internet fueron temporales en febrero y marzo, durando varios días en los que los teléfonos eran un ladrillo sin uso en la calle. Más tarde, antes de los festivos de mayo, los bancos rusos advirtieron a sus clientes que las disrupciones de la red podían afectar a sus pagos online y sus cajeros. Entre ellos Sberbank, entidad con más de 100 millones de clientes.
A estos problemas se han unido otros motivos para que los rusos quieran tener dinero en efectivo. La subida masiva de impuestos de este año ha empujado a algunos negocios a hacer ofertas por el pago en metálico. La Duma Estatal, la cámara baja del parlamento ruso, tramita un proyecto de ley para fortalecer los controles sobre los pagos enfocado especialmente en las actividades comerciales ilegales. Según la norma, el Servicio Federal de Impuestos tendrá acceso a las transferencias de dinero entre personas y se exigirá una justificación de todos los ingresos a quienes reciban en su tarjeta más de 2,4 millones de rublos a lo largo del año, unos 2.300 euros mensuales en 12 pagas.
Un estudio de dos economistas del Rossiya Bank apunta a que los ahorros ante imprevistos de los rusos han crecido notablemente en los últimos tres años y rondan el 38% de su patrimonio, un porcentaje muy superior al de otros países como China [del 15% al 25%], Alemania [20%], Francia [9%] o Italia [6%]. Esto, según los expertos, lastraría el crecimiento de la economía rusa.
El Banco Central de Rusia ha elevado su previsión sobre la necesidad de liquidez de los bancos “debido principalmente al mayor crecimiento previsto de la demanda de efectivo”. No obstante, remarca en su informe Condiciones monetarias y transmisión de la política monetaria que la situación se prevé estable a largo plazo.
El organismo monetario que dirige Elvira Nabiúllina ha revisado el crecimiento del efectivo en circulación para este año de una estimación de 800.000 millones a 1,3 billones de rublos, entre 900.000 y 15.000 millones de euros, a un rango entre 1,5 y 2,1 billones de rublos, entre 17.500 y 25.000 millones de euros.
Esto, y la conversión de divisas extranjeras a rublos por el Banco Central y el Ministerio de Finanzas para surtir el Fondo Nacional de Inversión Ruso con excedentes de ingresos del año pasado, como obliga la regla fiscal nacional, ha provocado que el déficit estructural de liquidez bancaria aumente de un rango de entre 1,9 y 3 billones de rublos a otro entre 2,4 y 3,6 billones de rublos. Es decir, de 35.00 a 42.000 millones de euros como máximo, según el organismo monetario.
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