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Moscú y Kiev se acusan mutuamente de haber violado en el frente el alto el fuego de tres días que Donald Trump anunció para proteger la celebración en Moscú del Día de la Victoria, el pasado sábado. Ambos contendientes han parado sus bombardeos a larga distancia. Sin embargo, al menos tres civiles han muerto y varios más han resultado heridos en el lado ucranio de las regiones de Jersón y Zaporiyia, donde los combates continúan.
Las ciudades ucranias y las refinerías rusas lejos del frente han podido disfrutar de un respiro estos días. “En el futuro actuaremos igual. Si los rusos deciden retomar la guerra a gran escala, nuestras acciones serán inmediatas y contundentes. La distancia es cada vez menos importante, como hemos demostrado con nuestros ataques de largo alcance”, ha declarado el presidente ucranio, Volodímir Zelenski.
Los combates se han limitado a las zonas próximas a los combates. “A pesar del alto el fuego, las fuerzas armadas ucranias llevaron a cabo ataques con drones y artillería contra las posiciones de nuestras tropas, así como contra objetivos civiles en Crimea, Belgorod, Kursk, Kaluga, Rostov y Krasnodar. Las fuerzas armadas rusas respondieron de la misma manera a las violaciones del alto el fuego”, aseveró a su vez el ejército ruso en un comunicado difundido el pasado domingo.
Zelenski ha denunciado, por su parte, los ataques rusos: “No hay paz en las zonas del frente ni en las comunidades cercanas. Los rusos continúan su ofensiva en las zonas que consideran estratégicas. Se han registrado más de 150 ataques, más de cien bombardeos y casi 10.000 acciones con drones kamikaze”. El ejército ruso, ha zanjado el mandatario ucranio, “no guarda silencio en el frente ni lo intenta”.
El gran beneficiado de esta tregua temporal ha sido el presidente ruso, Vladímir Putin, al haber podido celebrar su desfile militar de la Plaza Roja sin incidentes. El Kremlin blindó la ciudad al temer una ofensiva ucrania de drones y misiles. Las autoridades cortaron la conexión a internet, reforzaron sus sistemas antiaéreos y organizaron su primera marcha militar sin vehículos desde el año 2007. Mejor la imagen de un desfile sin tanques que de los carros de combate ardiendo en el centro de Moscú. Sin embargo, finalmente Putin tuvo un Día de la Victoria tranquilo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado viernes una tregua que incluiría “la suspensión de toda actividad militar” y el intercambio de un millar de prisioneros de guerra por cada bando. Zelenski confirmó, entretanto, el alto el fuego con un irónico decreto en el que “permitía” a Rusia la celebración del Día de la Victoria señalando las coordenadas de la Plaza Roja para que sus tropas no la atacasen. Visiblemente enojado, Putin afirmó el sábado que Kiev no saboteó su día festivo más importante porque Moscú había amenazado con “una respuesta espejo”. Es decir, un bombardeo masivo contra el centro de la capital ucrania.
Este amago de tregua ha sido uno de los mayores logros de Trump en más de un año de negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia. Aun así, una semana antes fueron asesinados al menos 70 civiles en Ucrania, según la ONU. Además, 2025 fue “el año más letal para los civiles en Ucrania” desde que Moscú desató la guerra en 2022, según el propio organismo internacional. Naciones Unidas confirmó la muerte de al menos 2.514 civiles el año pasado. Otras 12.142 personas resultaron heridas.
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