El exprocurador federal Jesús Murillo Karam, de 78 años, atraviesa un momento crítico de salud al ser ingresado en terapia intensiva en un hospital privado al sur de Ciudad de México. Su abogado confirmó esta situación el pasado sábado, generando preocupación en el contexto de su polémica trayectoria.
Murillo Karam fue un destacado funcionario durante la administración de Enrique Peña Nieto (2012-2018) y ha sido objeto de severas críticas por su papel en uno de los episodios más trágicos de la historia reciente de México: la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014. Este caso ha dejado profundas heridas en la sociedad mexicana y cuestiona la eficacia del sistema judicial del país.
En 2022, la Fiscalía General de la República (FGR) lo acusó de diversos delitos, incluidos desaparición forzada, tortura y obstrucción de la justicia en relación con esta investigación. La gravidad de estos cargos llevó a su encarcelamiento, aunque un juez le otorgó en 2024 el beneficio de enfrentar los cargos desde su hogar, permitiéndole cumplir arresto domiciliario en un acomodado barrio capitalino.
Sin embargo, su salud se ha deteriorado recientemente, y un derrame cerebral ha complicado aún más su condición. La comunidad sigue atenta a los acontecimientos, en un contexto donde el caso Ayotzinapa se mantiene como un símbolo de la lucha por justicia en México. A medida que la situación de Murillo Karam se desarrolla, se evidencia la complejidad de un país donde el pasado reciente sigue presente, y donde el impacto de la corrupción y la violencia continúa afectando a generaciones.
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