El sector de la tortilla en México enfrenta un nuevo debate sobre el precio al consumidor, tras el reciente anuncio del Consejo Nacional de la Tortilla, que propone un incremento de cuatro pesos por kilogramo. Esta afirmación ha sido puesta en entredicho por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), que señala que tal ajuste carece de fundamento en el precio actual del maíz.
El costo del maíz blanco a granel ha registrado un promedio nacional de 5,284 pesos por tonelada, lo que representa una reducción del 20% respecto a los 6,618 pesos alcanzados en 2025. Según Juan Carlos Anaya, director del GCMA, esta disminución en el precio del insumo principal contradice cualquier justificación para elevar los costos al consumidor final.
El maíz constituye entre el 35% y el 40% del costo de producción de la tortilla. Sin embargo, los precios de este grano están disminuyendo, lo que no sugiere la necesidad de encarecer este alimento básico. En la Ciudad de México, el precio del maíz envasado para la industria se sitúa en 6,000 pesos por tonelada, por debajo de los 7,400 pesos del año anterior.
Anaya enfatiza que el precio final de la tortilla se ve afectado más por factores operativos que por el costo del maíz. Estos factores incluyen ajustes salariales, pagos de energía eléctrica, suministros de gas y gastos de distribución. Además, otros elementos como el mantenimiento de maquinaria y situaciones de seguridad en ciertas regiones también impactan los costos.
La diferencia en los precios de la tortilla a lo largo del país es notable. Actualmente, en la Ciudad de México, el kilogramo de tortilla se vende entre 21.7 y 22.3 pesos, mientras que en Tijuana, Hermosillo o Culiacán, los precios oscilan entre 28 y 33 pesos. Esta disparidad indica que el precio depende de condiciones locales y no únicamente del costo del maíz, evidenciando que incluso en Estados productores, el costo de la tortilla puede ser mayor al de la capital.
Aunque se anticipa un ajuste del 3% en el costo de la harina industrial, el impacto en el precio del kilogramo de tortilla se estima en apenas 0.25 pesos, una cifra que dista considerablemente de los cuatro pesos que sugiere el sector.
Además, la estabilidad en los precios de la masa y la harina durante los últimos 38 meses indica que la presión sobre los márgenes de ganancia proviene de la inflación acumulada en otros rubros operativos, y no del mercado de granos.
En este contexto, es crucial considerar todos los factores interrelacionados que afectan los precios, para no caer en simplificaciones que puedan perjudicar a consumidores y productores por igual. La discusión sobre el precio de la tortilla seguirá suscitando interés y podría tener repercusiones significativas tanto en la economía local como en el bolsillo de los mexicanos.
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