El fenómeno del sargazo ha llegado antes de lo habitual a las costas del Caribe mexicano, y este año, los expertos advierten que podría marcar un récord en las cantidades de esta macroalga que encallará en las playas del país. Según el doctor Christian Appendini Albrechtsen, director del Grupo de Estudio del Sargazo de la UNAM, las proyecciones iniciales indican que la cantidad de sargazo que llegará esta temporada será “muchísimo mayor” en comparación con años anteriores. En 2015, se registró un límite histórico de 522,000 toneladas.
El impacto de esta invasión de sargazo es alarmante, especialmente debido a sus efectos negativos en el turismo y los ecosistemas costeros. Durante 2025, por ejemplo, se anticipaba que la temporada sería una de las más intensas en años recientes. En los primeros seis meses de ese año, más de 20,000 toneladas de sargazo fueron recolectadas en Quintana Roo, un estado que ha sufrido gravemente por este problema. Curiosamente, los primeros reportes de la alga comenzaron a llegar desde enero, marcando un adelanto inusual en la batalla contra esta invasión.
Tradicionalmente, la temporada del sargazo en el Caribe mexicano se extiende de primavera a verano, con picos entre mayo y agosto. Sin embargo, en 2026, los primeros arribos ya se habían registrado en enero y febrero, llevando a las autoridades a intensificar sus esfuerzos para lidiar con la situación.
El sargazo es un tipo de alga marina que, bajo condiciones normales, proporciona un hábitat a diversas especies marinas, como tortugas y peces. Históricamente, esta macroalga se encuentra en el Mar de los Sargazos, en el Atlántico Norte. No obstante, su comportamiento ha cambiado drásticamente en la última década. Este cambio se atribuye a un evento en la Oscilación del Atlántico Norte que, entre 2009 y 2010, alteró los patrones de viento, permitiendo al sargazo alcanzar aguas tropicales ricas en nutrientes. Aunque existen varias hipótesis sobre el origen de estos nutrientes, como la escorrentía de fertilizantes de los ríos Amazonas y Orinoco, no se ha llegado a una conclusión definitiva.
El impacto del sargazo se vuelve problemático cuando llega a la costa en estado de descomposición, liberando ácido sulfhídrico, un gas que puede ser dañino. Además, al descomponerse, el sargazo bioacumula metales pesados, que representan un riesgo para la salud y los ecosistemas.
Las autoridades han propuesto diferentes estrategias para eliminar el sargazo en el mar antes de que llegue a las playas. En 2025, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales colaboró con la Secretaría de Marina para recolectar el alga “en vivo”. Sin embargo, esta tarea es compleja, ya que el sargazo no se presenta en grandes masas, sino en tiras dispersas. Un enfoque ha sido la instalación de barreras flotantes similares a las utilizadas en derrames de petróleo, aunque su efectividad depende de una recolección constante.
En cuanto a las zonas más afectadas, las playas de Cancún, Playa del Carmen, Tulum y los alrededores de Riviera Maya son las más propensas a la acumulación de sargazo. De acuerdo con el semáforo del sargazo en Quintana Roo, a finales de marzo, de 140 playas monitoreadas, 28 registraban niveles excesivos de sargazo y otras 42, abundante.
La situación es preocupante, ya que la acumulación del alga afecta tanto al turismo como a la biodiversidad costera. Mientras las autoridades trabajan en estrategias para mitigar el impacto del sargazo, el desafío persiste y se torna cada vez más complejo. A medida que avanzamos en 2026, se espera que la necesidad de medidas efectivas se vuelva más urgente, dada la alga que parece haber llegado para quedarse.
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