La selección mexicana enfrentó este 28 de marzo de 2026 un partido amistoso en el Estadio Azteca, el histórico templo del fútbol, donde solía encontrar la manera de salir victoriosa, incluso en momentos de adversidad. Sin embargo, esta vez, el encuentro culminó en un 0-0 que dejó un sabor agridulce entre los aficionados. México se encontró ante una selección portuguesa sólida, un equipo que apunta alto en la próxima Copa del Mundo.
A lo largo del partido, México mostró un rendimiento por debajo de las expectativas. A pesar de contar con el apoyo fervoroso de sus seguidores, el equipo no logró plasmar en el terreno de juego las ideas que su entrenador, Javier Aguirre, había intentado implementar. En lugar de aprovechar el ambiente favorable, las piernas de los jugadores parecieron pesadas, lo que resulta preocupante a medida que se aproxima el torneo mundialista.
Aguirre, por su parte, confió esta vez en Raúl “Tala” Rangel, el portero del Guadalajara, en lugar de optar por el experimentado Guillermo Ochoa, quien con 40 años ha sido un baluarte en el arco nacional. Rangel brindó una destacada actuación, manteniendo el marcador intacto hasta el final. También, el técnico español probó a Álvaro Fidalgo, que ha llamado la atención por su habilidad en el centro del campo, y aunque fue bien recibido por el público, no logró cambiar el rumbo del encuentro.
El equipo de Portugal, bajo la dirección de Roberto Martínez, dominó gran parte del partido. Utilizó una estrategia centrada en el aprovechamiento de las bandas, buscando constantemente abrir la defensa mexicana. Los lusitanos fueron hábiles en el control del balón, e intentaron hacer daño a distancia, con remates de fuera del área, cuna de importantes jugadores como Bruno Fernandes.
Aunque el primer tiempo se cerró sin goles, Aguirre movió sus piezas en la segunda mitad, dando entrada a Julián Quiñones, quien reemplazó a un Brian Gutiérrez que, aunque lo intentó, no pudo ser efectivo. La afición se impacientó al ver que Germán Berterame, en vez de dar prioridad a Armando “Hormiga” González, se hacía con un lugar en el campo. A medida que el cronómetro avanzaba, la presión fue aumentando. En una jugada al final, Quiñones asistió a González, quien estuvo a punto de marcar, pero el esférico se fue desviado.
Ambos entrenadores coincidieron en que el juego, aunque careció de goles, sirvió como un ejercicio para evaluar la preparación de sus equipos para la próxima Copa del Mundo. Para Aguirre, el trabajo es aún amplio y necesita consolidar su once ideal, mientras que Martínez optó por utilizar casi todos sus sustitutos, demostrando la solidez que a veces falta en el conjunto mexicano.
Este partido posiblemente sirva como un recordatorio de que, aunque el Azteca ha sido un fortín en el pasado, el camino hacia una performance óptima en el Mundial está lleno de desafíos que el equipo deberá enfrentar con determinación y enfoque. Mientras tanto, los aficionados siguen esperando el regreso de sus ídolos en un fútbol que busca reencontrar su mejor versión.
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