La controversia entre las plataformas digitales de transporte y el gremio de taxistas de Ciudad de México ha entrado en una fase significativa. Recientemente, Uber y Mx Taxi concretaron una alianza que brinda a los usuarios la posibilidad de solicitar taxis concesionados a través de la misma aplicación utilizada para viajes privados. Este acuerdo se presenta como una respuesta estratégica ante la creciente demanda de transporte, especialmente con la mirada puesta en la Copa del Mundo de 2026.
La alianza se establece en un contexto donde el transporte público tradicional ha enfrentado un reto considerable debido a la digitalización de la última década. La llegada de aplicaciones como Uber y Didi ha alterado el mercado, generando una desventaja para los taxis convencionales. No obstante, este nuevo esquema busca integrar los servicios de taxis con las herramientas digitales, generando así una mayor competitividad para los taxistas en un entorno predominante de aplicaciones.
Un aspecto clave de este acuerdo es que los taxistas no se integrarán como conductores en la plataforma de Uber. En lugar de ello, cada solicitud de viaje realizada en la app será administrada por la tecnología de Mx Taxi, bajo la supervisión de las organizaciones de taxistas. Este modelo ha sido diseñado para preservar el carácter de los taxis como un medio de transporte público regulado, mientras se adopta un enfoque moderno para alcanzar a una nueva base de usuarios.
Se prevé que, gracias a esta iniciativa, los taxis puedan reducir el tiempo que pasan vacíos, optimizando así sus ingresos y aprovechando la demanda generada a través de la app de Uber. Para los usuarios, la experiencia se enriquecerá con la posibilidad de elegir entre taxis concesionados y vehículos privados en la misma plataforma, lo que promete una mayor cobertura, disponibilidad y acceso a un transporte regulado. Además, Uber ha señalado que los taxis operarán con funcionalidades similares a las de sus viajes privados, incluyendo seguros para los traslados y soporte 24/7.
A lo largo de dos años de diálogo, Uber y el gremio de taxistas han trabajado para construir una relación que respete las normativas del servicio de taxis en la capital, al tiempo que permite la incorporación de tecnologías utilizadas por la población. Esta transición también se ha interpretado como un cambio en la visión de los taxis tradicionales, que ven en Uber no solo a un competidor, sino a un potencial aliado estratégico.
Sin embargo, esta nueva era de colaboración contrasta con la situación en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, donde las aplicaciones de transporte aún están excluidas de operar en la zona federal. Esto significa que los usuarios deben desplazarse fuera del área del aeropuerto para acceder a los vehículos solicitados mediante aplicaciones, lo que ha generado malestar y protestas entre los taxistas.
A partir de ahora, el horizonte del transporte en la Ciudad de México podría estar en la cúspide de un cambio significativo. La sinergia entre taxis y plataformas digitales promete transformaciones en la movilidad urbana, abriendo la puerta a un modelo más integrado y eficiente. Los desarrollos de esta colaboración serán cruciales a medida que se acerque la cita mundialista, llevando consigo la presión de atender una creciente demanda de transporte en la capital.
Actualización: La información es relevante al 26 de marzo de 2026.
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