En una tarde fresca de martes en la Upper East Side de Manhattan, Gloria Steinem, icono del feminismo y activista consumada, convoca a una selecta reunión en su acogedor apartamento, lleno de recuerdos y memorabilia. En esta ocasión, el tema central es la masculinidad. Entre los asistentes se encuentran figuras públicas como Amy Schumer y Emmy Rossum, así como expertos en la materia como la profesora Corinne Low de Wharton y el abogado de divorcios James Sexton, quien es conocido por su popularidad en las redes sociales.
Mientras los invitados se acomodan, la risa surge fácilmente al evocar la imagen de un padre planificando un cumpleaños, una visión que no solo resulta cómica, sino que también pone de relieve las expectativas culturales sobre los roles de género. A través de un ejercicio propuesto, Steinem y su grupo analizan cómo, en muchas familias, las tareas del hogar son a menudo el dominio de las mujeres, mientras que los hombres pueden ser percibidos como incompetentes en estas responsabilidades, un fenómeno que ha sido denominado “arma de la incompetencia”.
La conversación, dirigida por Eve Rodsky, autora y exabogada, y Danielle Robay, fundadora de Question Everything, se desarrolla bajo el principio de la regla de Chatham House. Esto permite que las ideas fluyan libremente sin atribución directa, fomentando una discusión abierta y honesta. Rodsky introduce su juego “Fair Play”, que aborda la desigualdad en la división de tareas domésticas, repartiendo tarjetas que representan diferentes responsabilidades del hogar. Los participantes deben reflexionar sobre qué género asignarían cada tarea, revelando resentimientos y dinámicas ocultas en las relaciones de pareja.
En este animado círculo de charla, que incluye a 31 mujeres de diversas trayectorias y un par de hombres, el ejercicio despierta una serie de sentimientos que, en muchos casos, no se habían discutido públicamente. La gama de emociones y experiencias compartidas resalta un aspecto crítico del diálogo contemporáneo sobre género y sus implicaciones en la vida cotidiana.
Steinem, sentada en un emblemático sillón rojo con una taza que dice “Keep Calm and Watch Call the Midwife”, encarna la historia de un movimiento que ha luchado por establecer igualdad en todos los ámbitos. La sala, que hace parte del legado cultural tras fundar la revista Ms., sigue siendo un espacio donde se cuestionan y elaboran estrategias en torno a los roles de género, invitando a un análisis más profundo y a la reflexión sobre el cambio que se busca en la sociedad actual.
La atmósfera resulta no solo cálida, sino también reveladora, mientras los participantes se sumergen en temas complejos que abarcan no solo la masculinidad, sino también el funcionamiento interno de las relaciones y la distribución de responsabilidades en el hogar.
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