Una de las prácticas que ha llamado la atención en el ámbito de la salud cerebral es el ejercicio conocido como ma-ta-sa-ba. Este ejercicio simple consiste en colocar las manos frente a uno y, utilizando el pulgar, frotar el meñique mientras se repite “ma” varias veces. Luego, se pasa al dedo anular con “ta”, al dedo medio con “sa”, y finalmente al índice con “ba”. La combinación de movimientos y sonidos se basa en estudios que sugieren beneficios significativos para la salud cerebral, respaldando este método más allá de lo que algunos podrían considerar simplemente como un juego.
De acuerdo con los expertos en neurología, hay evidencia que respalda la efectividad de ejercicios como este, centrándose en cómo técnicas como la respiración lenta y consciente tienen un impacto positivo en el bienestar cerebral. La implementación de tales prácticas puede ser crucial para muchos, ya que, como afirma la ciencia, no todos los métodos de cuidado cerebral son iguales. La experiencia personal de quienes las recomiendan también refuerza la idea de integrar estas técnicas en la vida diaria.
No preocuparse por la calidad del sueño
Un aspecto a destacar en el manejo del sueño es cómo reaccionar ante las interrupciones nocturnas. Si uno se despierta en medio de la noche, lo recomendable no es girar y girar en la cama, sino levantarse y dedicarse a alguna actividad tranquila como leer. Es vital no obsesionarse con el sueño perdido; a veces, un mal descanso es simplemente una parte de la vida. Aunque no es ideal, es comprensible que, en ocasiones, se duerma menos de lo recomendado. Lo importante es no caer en la frustración de contar las horas sin dormir, lo que solo conduce a más actividad mental.
Si la preocupación es la causa de una noche de insomnio, se sugiere levantarse y realizar ejercicios de respiración o incluso hacer una lista de tareas pendientes. Esto puede ayudar a calmar la mente y facilitar el regreso al sueño, o al menos hacer que el tiempo despierto sea productivo. Se recalca que, aunque se presentan desafíos esporádicos en el sueño, no deberían convertirse en un hábito. Mantenerse físicamente activo, caminando entre cinco a diez mil pasos diarios y realizando ejercicios al inicio del día puede contribuir a una mejor calidad de sueño.
Practicar la memoria diariamente
La ciencia también proporciona evidencia sobre cómo el entrenamiento cerebral puede mejorar la función cognitiva. Existe un debate sobre qué formas de entrenamiento son más efectivas y qué resultados se desean alcanzar; sin embargo, es indiscutible que la práctica lleva a la mejora. Si uno se dedica a mejorar la memoria, la atención o la velocidad de procesamiento, esas áreas se verán beneficiadas. La recomendación es realizar actividades que resulten placenteras, facilitando el aprendizaje y la mejora continua en la vida diaria.
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