En la zona metropolitana de Puebla, los primeros cuatro meses de 2026 han estado marcados por una inquietante escasez de licitaciones para nuevas obras viales y el mantenimiento de las calles existentes. Un grupo de pequeñas y medianas empresas constructoras, agrupadas bajo la Asociación de Constructores Empresarios (ACOEM) Siglo XXI, ha expresado su preocupación por la baja cantidad de proyectos disponibles, que obstaculiza su participación en el sector.
José Alfredo Vega Herrera, presidente de ACOEM, señala que entre sus 120 socios hay un consenso sobre la insuficiencia de proyectos en comparación con las numerosas obras necesarias en los municipios de la región. Este contraste ha generado un sentimiento de urgencia, ya que estas empresas dependen del 60% de su actividad de la obra pública, mientras que el resto proviene de proyectos propios, que son intermitentes y suelen asociarse al desarrollo de edificios o centros comerciales.
Los constructores esperaban que las autoridades municipales presentaran una mayor cantidad de proyectos, pero hasta el momento esa expectativa no se ha cumplido. Vega Herrera enfatiza que una parte significativa de la población local demanda mejoras en las calles de acceso y en áreas en crecimiento, lo que resalta aún más la necesidad de que se prioricen las pequeñas y medianas constructoras.
“A pesar de la urgente necesidad de arreglar calles y de desarrollar nuevas, la falta de licitaciones en 2025 ha sido evidente”, comenta. La preocupación también se extiende a las promesas de rehabilitación y pavimentación de caminos vecinales, que son fundamentales en las zonas conurbadas. Estas iniciativas, que se prometen al inicio de cada gestión, a menudo quedan sin atención.
Una de las ventajas de fomentar la participación de las pymes en estas obras no solo reside en la generación de empleo local, sino también en la reactivación de la economía a través de la compra de materiales por parte de estas empresas. Un proyecto de construcción, aunque pequeño, puede involucrar a varias empresas, lo que contribuye a mantener activas a las constructoras locales.
El presidente de ACOEM también destaca que el tiempo de ejecución de una obra varía significativamente. Mientras que un proyecto pequeño puede llevar aproximadamente un mes, uno de mayor envergadura podría extenderse hasta seis meses. Esta discrepancia subraya la necesidad de una mejor planificación por parte de los ayuntamientos, los cuales deben actuar con celeridad en la presentación de proyectos a corto plazo.
Con un enfoque renovado, se espera que los ediles escuchen las demandas de las pymes constructoras y reconozcan su papel vital en el desarrollo urbano de la región. La implementación de estos proyectos no solo satisfaría las necesidades locales, sino que también permitiría a las empresas constructoras prosperar, contribuyendo de esta manera al bienestar económico de la comunidad. En este contexto, la participación activa de las autoridades se vuelve crucial para transformar las promesas en acciones concretas.
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