El 24 de junio de 2026, Venezuela se vio sacudida por dos potentes sismos que llevaron al gobierno a declarar un estado de emergencia a nivel nacional. El primero de los temblores, con una magnitud de 7.2, se registró a las 6:04 AM (hora local) a 21 kilómetros al oeste de Morón. Este fue seguido casi de inmediato, en un lapso de menos de un minuto, por otro sismo aún más fuerte, de magnitud 7.5. Los movimientos fueron tan intensos que se sintieron en diversas regiones del país, incluso alcanzando la vecina Colombia.
En Caracas, las escenas de caos y destrucción fueron impactantes. Un edificio de 22 plantas en la zona de Chacao se desplomó, lo que dejó a los residentes del área atrapados y en condiciones críticas. Muchos habitantes salieron corriendo a las calles, gritando los nombres de sus familiares y tratando de ayudar a los heridos. “Fue increíble”, relató Heidi Romero, una comerciante que se encontraba en el último piso de un centro comercial en el momento del temblor. Para ella, la experiencia fue angustiante: “Cayeron cosas del techo. Fue horrible”.
La devastación no se limitó a un solo edificio. Múltiples estructuras en Caracas quedaron dañadas, y varios sectores experimentaron cortes de energía eléctrica. Rescatistas trabajaron incansablemente entre escombros en busca de posibles víctimas, mientras que muchos ciudadanos esperaban ansiosos para regresar a sus hogares después de las evacuaciones. Más de 20 réplicas se registraron a lo largo del día, intensificando la angustia entre la población.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, hizo un llamado a la calma y destacó la gravedad de la situación. “Hay estados particularmente afectados”, afirmó, subrayando que el aeropuerto internacional de Maiquetía, a unos 40 kilómetros de Caracas, se cerró debido a graves daños en su infraestructura. Además, se ordenó el corte inmediato del suministro de gas en la capital para prevenir accidentes potenciales.
La magnitud de los sismos también se sintió en los estados de Trujillo, Carabobo y La Guaira, lo que provocó que ciudadanos de zonas remotas buscaran refugio. En una impactante anécdota, Carmen Guédez, de 69 años, recordó cómo ella y su hermana se quedaron abrazadas en medio del temblor: “No podíamos salir. Los vecinos aún están en la calle”.
Los temblores no son ajenos a Venezuela, un país que ha experimentado sismos significativos en el pasado, siendo recordados los terremotos de Cariaco en 1997 y el de Caracas en 1967, que dejaron un saldo trágico de víctimas y destrozos.
En el contexto del desastre, es importante mencionar que las autoridades colombianas, que también sintieron el impacto del sismo, no reportaron emergencias ni alertas de tsunamis. Por otro lado, ese mismo día, un terremoto de magnitud 6.9 golpeó el norte de Japón sin causar daños significativos.
La situación en Venezuela sigue siendo crítica, y con la declaración de estado de emergencia, se espera que las autoridades intensifiquen sus esfuerzos para atender a la población afectada y reconstruir las áreas devastadas. Con informacion.center en alerta, la comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos en esta nación sudamericana.
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