Millones de europeos se preparan para enfrentar una nueva ola de calor que comienza este viernes, vinculada al cambio climático, impactando especialmente a Francia, donde se ha convocado una reunión de crisis. Las alertas de olas de calor se han vuelto más frecuentes en Europa, y la Organización Mundial de la Salud estima que estas incidencias han cobrado más de 200,000 vidas en el continente en los últimos cuatro años.
El sábado, más de 41 millones de franceses estarán en zonas bajo la alerta naranja, la segunda más urgente del país, en este segundo episodio de calor extremo de 2026, que sigue al evento registrado a finales de mayo. La situación se vuelve crítica en barrios de clase trabajadora, donde la falta de ventilación en los grandes bloques de viviendas agrava el sufrimiento. Léria, una ama de casa de 32 años de Nanterre, expresa la angustia de la comunidad: “Nos asfixiamos”.
Para abordar esta crisis, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha convocado una reunión de la célula de crisis, especialmente relevante ya que el domingo coincide con la celebración de la popular Fiesta de la Música. En algunas regiones de Francia, se anticipa que las alertas puedan escalar a rojo, con temperaturas alcanzando los 30ºC por la noche y superando los 40ºC durante el día, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
A pesar de la gravedad de la situación, el aire festivo no se detiene. La Fiesta de la Música, que atrae a millones a las calles con conciertos al aire libre y bebidas, seguirá adelante, aunque algunas ciudades han optado por cancelarla. La ministra de Salud, Stéphanie Rist, advierte sobre los peligros de combinar alcohol y calor: “Nos deshidratamos el doble o el triple y acabamos en urgencias mucho más rápido”.
En París, se estima que alrededor de dos millones de personas participarán en las celebraciones, incluyendo a miles de británicos que, motivados por las redes sociales, se dirigen a la capital para disfrutar del evento. Serpico Collins, un londinense de 33 años, recuerda el ambiente festivo del año anterior: “En cada esquina había una fiesta de barrio”.
El presidente Emmanuel Macron ha hecho un llamado a cuidar de las personas mayores y los más vulnerables, reconociendo que son días difíciles. Ante el calor extremo, diversas autoridades han cancelado múltiples eventos deportivos y han pospuesto exámenes finales.
En el Reino Unido, se anticipa un pico de calor para el lunes o martes, con temperaturas que podrían superar los 34ºC. En Londres y gran parte del sur de Inglaterra se ha emitido alerta naranja, y podría romperse el récord histórico de 35,6°C establecido en 1957 y 1976. Mientras tanto, en España, se ha emitido también una alerta por ola de calor extrema que afectará a gran parte del país, incluyendo las Islas Baleares, con temperaturas que rondarán los 40ºC en varias regiones.
Desde Hungría hasta Eslovaquia, así como en Austria, las altas temperaturas son una preocupación constante. En Suiza, donde se pronostican 37ºC, las autoridades han decidido eximir a los niños de 4 y 5 años de asistir a la escuela en Ginebra el lunes y martes.
La situación sigue evolucionando a medida que se agravan los efectos del cambio climático, un recordatorio de la necesidad de medidas urgentes y efectivas para enfrentar estos desafíos que afectan cada vez más a la población europea.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























