Ucrania conmemoró el domingo el 40.º aniversario de la catástrofe de Chernóbil, un evento trágico que dejó cicatrices profundas, tanto humanas como medioambientales. En medio de un contexto de conflicto con Rusia, la conmemoración cobra un significado renovado, particularmente el temor a que la guerra pueda agravar la ya crítica situación de seguridad nuclear en la región.
El desastre de Chernóbil, que tuvo lugar en 1986, liberó material radiactivo y causó miles de muertes, sus repercusiones aún se sienten hoy. Durante las ceremonias, el presidente Volodímir Zelenski y otros funcionarios recordaron el evento en un ambiente tenso, dado que Ucraine enfrenta amenazas constantes. Según se informa, las fuerzas rusas han lanzado misiles y drones en rutas sobrevolando zonas cercanas a la central nuclear, aumentando los riesgos de un nuevo accidente. De hecho, el recinto de Chernóbil fue ocupado brevemente al inicio de la invasión rusa, destacando la vulnerabilidad de estos sitios estratégicos.
El ataque a la central de Zaporizhzhia, actualmente bajo control ruso, se suma a la preocupación. Desde que las tropas del Kremlin tomaron la instalación en marzo de 2022, se han registrado al menos quince apagones temporales, lo que eleva la tensión sobre la seguridad energética de Ucrania. Durante el acto de conmemoración, Zelenski enfatizó que “los riesgos no son menores debido a lo que Rusia está haciendo con nuestra central nuclear de Zaporizhzhia”.
Entre los asistentes a la conmemoración se encontraban funcionarios europeos, incluido el comisario de Energía de la UE, quienes prometieron apoyo adicional al sistema eléctrico de Ucrania, que es frecuente blanco de ataques aéreos. Las ceremonias se llevaron a cabo en Kiev y en la propia central de Chernóbil, donde el presidente Zelenski encendió una vela junto al presidente moldavo y otros dignatarios, enfatizando la necesidad de recordar y aprender de los errores del pasado.
Uno de los incidentes más preocupantes fue un ataque con drones en febrero de 2025 que dañó un arco protector instalado en 2016 sobre el sarcófago de 1986 diseñado para contener residuos radiactivos. Aunque las autoridades informaron que no hubo fugas y que los trabajadores repararon el daño, el arco necesita reparaciones más exhaustivas, con un costo estimado de al menos 500 millones de euros. El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, subrayó la urgencia de estas reparaciones, instando a que comenzaran lo antes posible.
Cuarenta años después de uno de los peores desastres nucleares de la historia, el eco de Chernóbil resuena de nuevo en un clima de incertidumbre y riesgo. En medio de este recuerdo doloroso, Ucrania se enfrenta no solo a las sombras del pasado, sino también a un presente y futuro inciertos, haciendo un llamado a la comunidad internacional para actuar y prevenir un nuevo desastre.
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