Ucrania ha intensificado su ofensiva en un nuevo y significativo ataque nocturno que afectó a diversas regiones de Rusia, incluidas áreas de Crimea y los mares circundantes. Según el Ministerio de Defensa de Moscú, este evento representa uno de los mayores ataques con drones desde que comenzó la invasión rusa hace más de cuatro años.
En un impresionante despliegue de tecnología bélica, las defensas aéreas rusas lograron interceptar un total de 660 drones ucranianos. Este número supera al que se registró en mayo del año pasado, cuando Ucrania lanzó un ataque con 556 drones. Esta estrategia de Ucrania busca alterar el curso de una guerra de desgaste, concentrándose en atacar instalaciones de producción de petróleo y energía en el interior de Rusia, especialmente aquellas que se encuentran tras la línea del frente.
Las autoridades y los analistas occidentales enfatizan que estos ataques han comenzado a afectar seriamente los suministros de combustible y las entregas militares a Rusia, lo que está obstaculizando las operaciones en el campo de batalla y aumentando la presión sobre el presidente Vladimir Putin.
Los informes iniciales sobre los daños ocasionados por el ataque nocturno son limitados. Generalmente, el Ministerio de Defensa ruso no divulga información específica sobre los objetivos de los ataques ucranianos. Sin embargo, un medio ruso independiente ha señalado que una planta química y una planta hidroeléctrica en Novomoskovsk fueron atacadas e incendiadas, aunque este dato aún no se puede verificar de manera independiente.
El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, reportó la interceptación de 47 drones que se dirigían a la capital, sin informar sobre víctimas ni daños. Además, se dio a conocer que Ucrania ha utilizado drones para atacar objetivos navales rusos en Crimea, específicamente en la ciudad portuaria de Kerch, donde se lanzaron ataques contra barcos de reconocimiento.
Este ataque masivo se produjo tras una declaración del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, quien anunció que había ordenado una “operación de influencia de 40 días”, en un intento por forzar a Rusia a negociar la paz después de que los esfuerzos anteriores fracasaran.
Mientras tanto, el intercambio de prisioneros de guerra entre ambas naciones continúa, con 160 soldados de cada lado recibiendo la bienvenida a casa. Ucrania ha conseguido un número considerable de ataques exitosos, abarcando objetivos en Moscú y San Petersburgo. Durante una reciente cumbre del G7, Zelensky anunció recibir nuevas promesas de apoyo internacional, lo que fortalecerá la capacidad de Ucrania para obligar a Putin a sentarse a la mesa de negociaciones.
Sin embargo, la situación sigue siendo gravosa: dos personas murieron y siete resultaron heridas en ataques rusos en la región de Járkov en las últimas 24 horas. Además, Ucrania reportó que durante la noche logró interceptar 174 de los 189 drones rusos que se lanzaron contra su territorio. A pesar de estos esfuerzos, varios misiles balísticos Iskander-M lograron impactar en diferentes ubicaciones.
A medida que la guerra prosigue, un portavoz del Servicio Estatal de Guardia Fronteriza de Ucrania ha afirmado que no hay signos de acumulación de fuerzas rusas cerca de la frontera con Bielorrusia, aunque se ha informado de que Rusia está expandiendo varios de sus sitios militares en el interior de este país.
Esta actualización refleja una situación en continua evolución, donde la guerra se intensifica no solo en el terreno, sino también en el ámbito político y diplomático, dejando al mundo atento a los próximos movimientos de ambas naciones en este prolongado conflicto.
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