El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado enérgicamente su postura hacia Cuba, instando a la isla a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar consecuencias graves, además de advertir que el flujo de petróleo y financiación proveniente de Venezuela hacia La Habana se detendrá. Cuba, considerada un adversario de Estados Unidos durante décadas, se ha mantenido estrechamente aliada a Venezuela, especialmente desde la llegada al poder de Nicolás Maduro.
El mensaje de Trump, emitido a través de su red Truth Social, fue claro: “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA: CERO!”. Esta advertencia se produce tras el derrocamiento del presidente venezolano, donde Trump ha intensificado su retórica contra La Habana. Sin embargo, el presidente estadounidense no proporcionó detalles específicos sobre el tipo de acuerdo que espera lograr con Cuba.
La crisis económica que atraviesa la isla es alarmante; se enfrenta a su peor crisis en 30 años, marcada por una inflación descontrolada y serias carencias en alimentos, medicinas y combustibles. En este contexto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió a las amenazas de Trump subrayando la soberanía de Cuba: “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer”, afirmando su disposición a defender la patria “hasta la última gota de sangre”.
La dependencia de Cuba del petróleo venezolano se consolidó desde 2000, con un acuerdo entre el entonces presidente venezolano Hugo Chávez y La Habana. Trump señaló que este acuerdo se basó en el petróleo y en “servicios de seguridad” que Cuba proporcionó a los líderes venezolanos. En contraste, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, refutó esta afirmación, declarando que Cuba nunca ha recibido compensaciones a cambio de esos servicios.
En las calles de La Habana, los ciudadanos mantienen opiniones diversas sobre las amenazas de Trump. Mientras que algunos creen en la posibilidad de un acuerdo pacífico entre ambos países, otros, como la ama de casa Regla Gonzalez, expresan su preocupación por el potencial impacto de un conflicto militar.
Con un lenguaje provocador, Trump también ha insinuado que podría tener en la mira a otros países, como Colombia y México, tras su reciente intervención en Venezuela. Algunos legisladores republicanos han celebrado su postura agresiva hacia Cuba, pronosticando que este podría ser el “principio del fin” del régimen cubano.
Este contexto tenso entre Estados Unidos y Cuba continúa evolucionando, con un dinámico telón de fondo en el que la economía cubana sufre las consecuencias de ambos el embargo estadounidense y la crisis de su socio aliado, Venezuela.
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