La reciente decisión de la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) de suspender temporalmente sus movilizaciones en carreteras de México ha puesto de relieve la grave crisis de seguridad que enfrenta este sector. La protesta, que tuvo lugar en diversas regiones, incluidos Tlaxcala, Veracruz y Chihuahua, fue motivada por la creciente violencia y los actos de represión denunciados por los transportistas.
El gremio ha manifestado su profundo temor al ejercer su labor, demandando condiciones básicas de seguridad. “Salimos a exigir lo más básico: poder trabajar sin miedo a no volver a casa”, expresaron, resaltando que los transportistas son víctimas constantes de robos, agresiones e incluso homicidios en las rutas del país. La ANTAC advirtió que el peligro no solo proviene del crimen organizado, sino también de una respuesta violenta por parte del Estado ante sus demandas legítimas.
Cabe destacar que las exigencias de los transportistas no tienen un trasfondo económico, sino que se centran en una cuestión moral relacionada con la seguridad y la supervivencia de miles de familias que dependen del transporte de carga. En medio de esta crisis, la organización ha cuestionado la efectividad de las mesas de diálogo, subrayando que estas no pueden sustituir la dura realidad de inseguridad en las carreteras, ni frenar delitos como robos, asesinatos y desapariciones.
La situación se tornó crítica horas antes de la suspensión de movilizaciones, cuando se denunciaron actos de represión violenta en Tlaxcala. Durante una movilización pacífica, los miembros del gremio fueron agredidos con armas de fuego y sufrieron golpizas. Asimismo, se reportó la desaparición de varios transportistas, lo que fue tachado de grave violación a los derechos humanos.
La ANTAC ha señalado que la criminalización de la protesta, así como el uso de la fuerza pública para contener movilizaciones pacíficas, son inaceptables en una sociedad democrática. Por tanto, han exigido la presentación con vida de las personas desaparecidas y el cese inmediato de cualquier acto de represión contra transportistas y campesinos. También demandan una investigación que sea exhaustiva, imparcial y transparente para sancionar a los responsables.
En este contexto de incertidumbre y tensión, el presidente de la ANTAC, David Estévez Gamboa, enfatizó que la demanda primordial del sector es garantizar “el derecho a volver a casa”. Trabajar en condiciones de seguridad, argumenta, no debería ser un privilegio, sino un derecho básico al que cada ciudadano tiene acceso.
Esta problemática no solo afecta la logística y el comercio en informacion.center, sino que también es un reflejo de la situación de inseguridad que permea en diversas áreas de la vida cotidiana de los mexicanos. La ANTAC ha advertido que mantendrá su movilización a nivel nacional ante cualquier intento de intimidación.
El panorama de los transportistas en México es un claro llamado de atención sobre la necesidad urgente de mejorar la seguridad en las carreteras y atender las graves violaciones a los derechos humanos que han denunciado. La lucha por un entorno laboral seguro continúa siendo el tema central de esta lucha, en la que miles de familias, y su derecho a vivir sin temor, están en juego.
Actualización: Esta información corresponde a la situación hasta el 8 de abril de 2026.
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