Tlayacapan se convierte en destino turístico popular en Morelos
El pueblo de Tlayacapan ha ganado reconocimiento como un destino turístico cada vez más popular en el estado de Morelos, México, gracias a su traza urbana única que data del período prehispánico y su clima templado.

El pueblo de Tlayacapan se ha convertido en un destino turístico cada vez más popular en el estado de Morelos, México. Ubicado a una hora y media de la Ciudad de México y a una hora de Cuernavaca, este pueblo mágico cuenta con una traza urbana única que data del período prehispánico.
La historia de Tlayacapan está marcada por la influencia de los pueblos olmeca y xochimilca, cuyos legados se fusionaron con el impacto colonial español. El nombre del pueblo proviene del náhuatl y significa "la punta de la tierra, en referencia a su ubicación entre cerros que rodean al municipio.
El clima templado de Tlayacapan permite visitar este destino durante todo el año, lo que facilita planear la visita familiar sin depender de una época específica del calendario. La temperatura agradable en cualquier temporada del año es un incentivo para los viajeros que buscan escapar de la ciudad.
La Feria Nacional del Barro, que se celebra durante la última semana de octubre, es ideal para quienes buscan combinar clima favorable con la compra directa de artesanías a los alfareros locales. Esta feria ofrece una oportunidad única para apreciar la creatividad y habilidad de los artesanos locales.
El principal atractivo de Tlayacapan es el Ex Convento de San Juan Bautista, un hermoso edificio del siglo XVI que convierte al pueblo en Patrimonio de la Humanidad. Terminado en 1572 por frailes agustinos, este convento es un ejemplo impresionante de la arquitectura colonial española y uno de los principales atractivos turísticos del pueblo.
La Ruta de los Conventos es un recorrido por la región que cuenta con el reconocimiento de la UNESCO desde 1994 como Patrimonio de la Humanidad.
Entre sus puntos destacados se encuentra este convento, cuyo interior alberga una impresionante colección de murales completos, así como una capilla abierta y un claustro adornado con frescos originales del siglo XVI y XVII.
En su acervo se encuentran piezas religiosas de gran valor histórico, así como momias descubiertas en 1982 bajo el subsuelo del convento, lo que refleja la riqueza cultural y arquitectónica de este lugar.
La zona sufrió daños significativos durante el sismo de 2017, afectando varias construcciones históricas, incluyendo partes del ex convento, por lo que se llevaron a cabo reparaciones en los años posteriores.
Tlayacapan es conocido como la cuna del chinelo, personaje central del carnaval morelense, y su nombre deriva de zineloquie, un término náhuatl que significa disfrazado".
En el corazón del pueblo se encuentran los talleres familiares donde los artesanos siguen moldeando barro a mano con técnicas transmitidas entre generaciones. La calle Emilio Carranza es el epicentro de esta actividad, donde las familias han dedicado su tiempo y esfuerzo a la creación de piezas únicas de barro.
La Feria Nacional del Barro es un evento que se celebra cada última semana de octubre, y fue iniciada por el propio Santamaría. Durante este período, el pueblo se llena de vida y color, con exposiciones y talleres que muestran la riqueza cultural y artística de la región.
El Centro Cultural La Cerería es un edificio del siglo XVI que ha sido convertido en un espacio para exhibir las tradiciones alfareras y la elaboración de cera escamada. Originalmente, este inmueble fue construido como fábrica de velas y ocupa una manzana completa en el centro del pueblo.
La gastronomía local es una fusión perfecta de sabores y texturas, con platillos que han sido transmitidos a través de las generaciones. El tamal de ceniza es uno de los platos más representativos, caracterizado por su masa grisácea hecha con maíz y frijoles cocidos en ceniza de madera.
Entre los guisos tradicionales se encuentran el pipián colorado de pepita, el mole de guajolote y el mixiote de carnero. También son populares las quesadillas de chales rellenas de chicharrón y servidas con tortillas hechas a mano.
El pueblo ofrece una amplia variedad de bebidas tradicionales que se pueden disfrutar como digestivos. Entre ellas destacan el aguardiente de Zacualpan, el pulque de Huitzilac, el mezcal de Palpan y el rompope de Tehuixtla.
Las familias del barrio de Santa Ana son expertas en la elaboración de cazuelas y ollas de barro libres de plomo. Estos utensilios se utilizan para preparar los guisos locales que se disfrutan en las comidas familiares.
Para aquellos que buscan aventuras al aire libre, Tlayacapan cuenta con cerros, senderos y formaciones naturales dentro del Corredor Biológico Chichinautzin. Estas rutas ofrecen la oportunidad de explorar la naturaleza y disfrutar del paisaje.
El sitio arqueológico conocido como El Tlatoani es un complemento importante para las actividades turísticas del pueblo, ya que ofrece vestigios prehispánicos accesibles para los visitantes. Además, el pueblo cuenta con 18 capillas de barrio, distribuidas por el pueblo y ubicadas en puntos donde se realizaron rituales prehispánicos durante la Colonia.
Quienes desean visitar el pueblo de Tlayacapan pueden llegar a él mediante autobuses que parten desde la Terminal de Taxqueña en Ciudad de México. El costo de estos boletos puede variar entre 130 y 220 pesos por tramo, dependiendo de la ruta específica.
Algunas rutas requieren hacer transbordo en Oaxtepec para llegar a Tlayacapan, ya sea mediante combi o taxi, lo que puede ser un inconveniente para algunos viajeros. Sin embargo, el recorrido por el pueblo mismo es gratuito y ofrece una experiencia única.
El alojamiento en la zona también es accesible, con precios que comienzan desde aproximadamente 500 pesos por noche, incluyendo opciones en Oaxtepec y Cuautla.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae México.
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