Poco más de un año y medio ha estado el general Óscar Rentería al frente de la Secretaría de Seguridad de Sinaloa, un cargo marcado por la creciente crisis de violencia en la entidad. Su salida del gobierno de Rubén Rocha Moya, del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), fue confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla. La mandataria destacó que, aunque el desempeño de Rentería no fue negativo, se trata de un cambio necesario en un contexto de tensiones en Sinaloa.
Rentería fue el tercer secretario de seguridad durante la gestión de Rocha, quien comenzó su mandato en octubre de 2021. Previamente, Gerardo Mérida, que ocupó el cargo menos de un año, y Cristóbal Castañeda, que estuvo durante dos años, también fueron militares en un puesto que ha cambiado rápidamente en tiempos de creciente violencia. El corto tiempo en cada uno de estos puestos refleja la difícil situación en el estado, donde la guerra entre facciones del cártel de Sinaloa ha desatado un incremento alarmante de asesinatos y desapariciones.
Trevilia amplió las declaraciones de Sheinbaum, sugiriendo que la trayectoria profesional de Rentería era un factor en su relevo, afirmando: “Es necesario que siga con su ruta profesional, de lo contrario lo estaríamos afectando”. Aunque se mencionó que su reemplazo será un militar activo con capacidades destacadas, no se han revelado nombres, lo que añade un velo de incertidumbre a la transición.
Desde la salida de Rentería, persisten dudas en torno a la dinámica del relevo. Por tradición, los comandantes de batallones suelen permanecer en sus posiciones por un periodo que excede los dos años, algo que contrasta con la naturaleza volátil de las designaciones en la Secretaría de Seguridad. La falta de información precisa y la agitación en la lucha contra el crimen generan suspicacias sobre las razones del cambio.
La violencia en Sinaloa, caracterizada por enfrentamientos intensos entre las facciones criminales de Los Chapitos y La Mayiza, ha proliferado en el último año y medio. Este contexto de caos ha puesto a prueba la capacidad del gobierno para contener el desbordamiento de la violencia, que ha dejado un rastro de asesinatos y desapariciones. Mientras algunas áreas del estado parecen ver una leve mejora en la seguridad, otros lugares han estallado en una espiral de conflicto.
Este cambio en el liderazgo de la seguridad en Sinaloa refleja el control que busca ejercer el Gabinete de Seguridad federal, liderado por Omar García Harfuch. A su vez, la figura de Trevilla se ha vuelto cada vez más relevante tras operativos exitosos en la lucha contra la criminalidad, como la reciente captura de Nemesio Oseguera, alias “Mencho”. A medida que la situación evoluciona, la presión para una gestión más efectiva en un estado donde el crimen organizado tiene profundas raíces se intensifica.
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