Las relaciones entre México y España, que habían experimentado un notable enfriamiento en los últimos años, parecen haber recibido un nuevo giro tras la reciente invitación hecha por la presidenta Claudia Sheinbaum a Felipe VI para el Mundial de Fútbol 2026. En una rueda de prensa, la mandataria confirmó que no solo se extendió una invitación al rey español, sino también a todos los países que mantienen un vínculo diplomático con México, dejando entrever que el acercamiento no se debe a un gesto específico hacia España, sino a un protocolo habitual.
Esta invitación ha sido recibida por la Casa Real española “con agrado”, en el marco de una relación histórica que busca resaltar la profundidad y singularidad de los lazos entre ambas naciones. La carta de Sheinbaum enfatiza los vínculos en términos de lengua y cultura, así como la memoria colectiva que une a los pueblos, resaltando un legado de solidaridad y empatía.
El contexto de este gesto viene después de que Felipe VI reconociera, en una conferencia reciente, los “abuso” y “controversias éticas” durante la Conquista, un tema sensible que ha causado fricción en la relación bilateral desde la administración de Andrés Manuel López Obrador. Desde 2019, el actual Gobierno mexicano ha exigido un perdón oficial por los actos históricos cometidos durante la colonización, donde acusaban a los españoles de haber infringido severas injusticias sobre las comunidades indígenas.
A lo largo del mandato de López Obrador, este llamado a la reconciliación ha sido un tema recurrente. En 2021, en un evento conmemorativo por la caída de los mexicas, el presidente lamentó la falta de respuesta de la Casa Real a la carta que había enviado solicitando una disculpa, lo que consideró una falta de humildad. Sheinbaum, en una muestra de continuidad con la política de su predecesor, expresó su descontento por el desaire, especialmente por no haber sido invitada la Casa Real a su toma de posesión en octubre de 2024.
Pequeños gestos recientes, como las palabras de la princesa Leonor, quien expresó su admiración hacia México y su historia en una ceremonia de entrega de premios, y las declaraciones sobre la historia compartida y sus claroscuros por parte del ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, han buscado suavizar las tensiones. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum ha resaltado que la invitación al Mundial de 2026 no necesariamente implica un cambio inmediato en las relaciones bilaterales.
La presidenta concluyó su rueda de prensa con una respuesta ambigua a una pregunta sobre una posible reunión con el rey español durante su visita a México: “Ya vamos a ver”. Este comentario, acompañado de una sonrisa, deja la puerta abierta a diversas interpretaciones, reflejando la complejidad de las relaciones entre ambos países en un momento en que se busca sanar viejas heridas, aunque quizás de forma más cautelosa de lo que se había anticipado inicialmente.
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