La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha defendido la decisión del Gabinete de Seguridad Nacional de enviar a Estados Unidos a 37 presos con vínculos a narcotráfico, delincuencia organizada y tráfico de armas y personas. En un contexto de creciente tensión en la política de seguridad bilateral, Sheinbaum subrayó que esta acción prioriza los intereses de México por encima de cualquier presión externa, aunque se desestimó cualquier relación con una posible solicitud del expresidente Donald Trump durante su más reciente conversación.
La mandataria enfatizó que la decisión se basó en una solicitud del Departamento de Justicia estadounidense, y su equipo consideró el traslado como ventajoso para la seguridad nacional de México. Esta medida es el tercer traslado de este tipo durante el segundo mandato de Trump y ha suscitado opiniones diversas. Algunas voces han sugerido que estas acciones buscan satisfacer demandas de seguridad de Estados Unidos, pero Sheinbaum ha insistido en que la decisión se evalúa desde la soberanía y los intereses mexicanos.
El reciente traslado suma un total de 92 presos de alto interés para Estados Unidos, y se destaca que muchos de ellos son figuras clave dentro de organizaciones criminales. Esto incluye a individuos considerados de alto impacto tanto para México como para las autoridades estadounidenses. La lista abarca desde líderes de carteles hasta sicarios y colaboradores, todos bajo vigilancia del Departamento de Estado.
Con esta acción, el gobierno mexicano reafirma su postura en el ámbito de la seguridad y la cooperación internacional. Sin embargo, la polarización en torno a estas decisiones refleja las complejidades de la relación entre México y Estados Unidos, donde la lucha contra el crimen organizado continúa siendo un tema candente.
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