Uno de los problemas de salud más persistentes que enfrentan los niños hoy en día son las caries dentales. A nivel mundial, millones de pequeños sufren de esta afección, que se ha visto intensificada por el consumo excesivo de dulces y azúcares. Esta situación ha llevado a que la Secretaría de Educación Pública (SEP) implemente una estrategia orientada a la protección bucal infantil, buscando una solución a este preocupante fenómeno.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las caries son un importante problema de salud pública global. Se estima que aproximadamente 2 mil millones de personas padecen caries en los dientes permanentes, mientras que 510 millones de niños enfrentan este mismo problema en sus dientes de leche. Las cifras son alarmantes y subrayan la necesidad de medidas efectivas para combatir esta situación.
Para prevenir el desarrollo de caries, se han propuesto diversas estrategias que contemplan la reducción del consumo de azúcares y una mayor concientización respecto a los productos alimenticios que consumimos. Algunas de las medidas sugeridas incluyen:
– Etiquetado nutricional claro y preciso.
– Declaración obligatoria del contenido de azúcares en los productos.
– Reducción en la oferta de alimentos y bebidas con alto contenido de azúcares.
– Implementación de impuestos sobre las bebidas azucaradas y los alimentos azucarados.
La SEP ha señalado que las entidades donde se ha detectado una mayor incidencia de caries entre los estudiantes son Campeche, con un preocupante 84% de prevalencia; Guerrero (82%); Tlaxcala (78%); Puebla (75%); Colima (74%); Morelos (74%); y Yucatán (73%). En respuesta, la SEP ha comenzado a llevar a cabo jornadas de salud en varias escuelas, con el objetivo de evaluar no solo la salud bucal, sino también el peso, la talla y la salud visual de los niños. Hasta la fecha, más de 7 millones de alumnos han sido evaluados, y algunos estados han completado la revisión de su matrícula escolar.
Es fundamental que tanto las autoridades como las familias se comprometan a adoptar hábitos más saludables. La intervención en las escuelas no sólo busca mejorar la salud bucal, sino también concienciar sobre la importancia de la prevención en la infancia. En un contexto donde se evalúan miles de estudiantes, la acción conjunta puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de los niños.
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