La industria azucarera mexicana enfrenta un desafío considerable en su relación comercial con Estados Unidos, donde las exportaciones de azúcar se han visto restringidas por medidas arancelarias que no solo han afectado la cuota de venta, sino que han desmejorado la competitividad del producto nacional. Durante los últimos años, la cuota de exportación de México ha caído drásticamente, pasando de un millón de toneladas a apenas 180,000 toneladas este año.
Juan Cortina, representante del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), ha indicado que este descenso es resultado de un nuevo cálculo de importaciones en Estados Unidos que afecta directamente a las importaciones de azúcar mexicana, además de que ha operado bajo un sistema que impone aranceles que eliminan elementos del libre comercio establecidos en acuerdos previos. Estos acuerdos, que datan de más de una década, permitían a México llenar las necesidades excedentes de azúcar de EE. UU. antes que otros países, pero las condiciones han cambiado.
La industria azucarera mexicana produce principalmente azúcar de caña en aproximadamente la mitad de los estados del país, constituida no solo por productores y jornaleros, sino también por una infraestructura de ingenios que es vital para la economía local. Los cambios recientes en el comercio han provocado una caída de precios en el mercado interno, obligando a los excedentes a ser vendidos a nivel mundial a precios inferiores a lo esperado en el mercado estadounidense.
Adicionalmente, la nueva estructura arancelaria implementada el año pasado en México, que establece un arancel del 156% ad-valorem por kilo de azúcar, ha buscado proteger a los productores locales ante el incremento de importaciones. Sin embargo, esto no impide que EE. UU. continúe importando azúcar de otros países con tarifas más favorables.
La controversia se extiende también a la fructosa estadounidense, la cual entra a México sin aranceles y está sustituyendo en parte el consumo de azúcar local. Cortina ha indicado que la industria azucarera está considerando acciones antidumping contra la fructosa para equilibrar esta situación, que contradice los acuerdos previos.
Con un futuro incierto y ventas que han disminuido, la industria azucarera mexicana está comprometida a negociar una modificación de los aranceles en EE. UU., con la esperanza de restaurar un equilibrio justo en el comercio de edulcorantes. Se espera que estas conversaciones sigan avanzando, con el objetivo de asegurar un marco comercial que favorezca a ambas naciones.
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