Las plataformas digitales han transformado radicalmente la comunicación y la participación cívica, pero también han dado origen a nuevas formas de desigualdad y vigilancia. Esto fue lo que destacó Néstor García Canclini, antropólogo y teórico cultural, en una reciente conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, con motivo del 75 aniversario de la institución.
García Canclini señaló que el uso cotidiano de estas plataformas ha convertido a millones de personas en “ciudadanos monitoreados”. La entrega constante de información personal a través de correos electrónicos, redes sociales y aplicaciones ha agregado a la naturaleza de nuestra interacción digital un nivel de supervisión preocupante. “Somos proveedores de datos”, mencionó el ponente, enfatizando cómo, en la era digital, compartimos nuestras preferencias y hábitos cotidianamente.
Durante el evento titulado “Los nuevos otros: ¿Con quiénes conversamos en las plataformas digitales?”, el académico expresó que la promesa inicial de las tecnologías digitales era crear espacios más horizontales y participativos. Sin embargo, a lo largo del tiempo, se ha observado la consolidación de dinámicas de vigilancia y concentración de poder. García Canclini recordó que, durante la primera década del siglo XXI, había una creencia generalizada de que las redes sociales permitirían recuperar la voz pública frente a instituciones políticas que se percibían como distantes e ineficaces. Ahora, revela que muchas de estas plataformas están controladas por unas pocas corporaciones que, en alianza con gobiernos, concentran enormes cantidades de datos.
El investigador resaltó que, aunque inicialmente se vieron como espacios de reivindicación, estas plataformas han impulsado un cambio hacia lo que él denomina “sociedad de vigilancia”. Un ejemplo claro se encuentra en la organización de movilizaciones sociales y marchas, que hoy se llevan a cabo mediante redes como Instagram, Facebook o X, mientras los medios tradicionales amplifican estas discusiones en el espacio público.
Con la llegada de nuevas plataformas y el avance de la inteligencia artificial desde finales de 2022, se han acelerado las dinámicas de convivencia y de poder. García Canclini sugiere que estas transformaciones han generado nuevas formas de “otredad” y desigualdad, dado que las interacciones digitales se vuelven cada vez más personalizadas, alimentadas por algoritmos que dictan nuestra experiencia.
Para comprender estas dinámicas, el académico propuso dos áreas clave de análisis: la evolución de la videopolítica desde la televisión hacia las redes sociales, y el cambio de la hegemonía televisiva a una gestión algorítmica por parte de diversas plataformas. Además, advirtió sobre la disminución de espacios colectivos de discusión, como asambleas y partidos políticos, lo que ha llevado a una fragmentación creciente de la información y las opiniones.
Aunque aún existen espacios de conversación colectiva en el entorno digital, el diseño de teléfonos móviles y aplicaciones tiende a privilegiar interacciones individuales. En este sentido, García Canclini puntualizó que, cuanto más individualizadas son las interacciones, menos se promueve la convivencia comunitaria.
Durante su intervención, el académico enfatizó la necesidad de que las ciencias sociales y los estudios de comunicación reconozcan las diferencias entre los medios masivos tradicionales y las plataformas corporativas actuales. En un momento donde la narrativa se fragmenta y la capacidad de generar agendas públicas compartidas se diluye, surge la imperiosa necesidad de establecer mecanismos que protejan y defiendan a las audiencias en este nuevo escenario.
El análisis de García Canclini invita a una reflexión profunda sobre el rol de las plataformas digitales en nuestras vidas y la forma en que estas han reconfigurado la interacción social, moralmente cuestionable y, sobre todo, profundamente desigual.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



























