La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) se encuentra en una etapa de negociaciones con Estados Unidos para la venta de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo. Esta información surgió tras declaraciones del expresidente Donald Trump, quien destacó que el gobierno venezolano, liderado ahora por Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro, está dispuesto a realizar esta transacción.
PDVSA enfatiza que el acuerdo se desarrolla en un marco similar a los que mantiene con empresas internacionales como Chevron. La empresa estatal subrayó que estas negociaciones seguirán criterios de legalidad, transparencia y bienestar mutuo. Además, la compañía reafirmó su compromiso de forjar alianzas que promuevan el desarrollo del país y contribuyan a la estabilidad energética global.
Trump, en una publicación en Truth Social, calificó el petróleo como “de alta calidad y autorizado en Estados Unidos.” El expresidente aseguró que él supervisará el uso de los ingresos generados por la venta, garantizando que beneficien tanto al pueblo venezolano como a los estadounidenses.
La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, aclaró que el crudo que se contempla en este acuerdo incluye petróleo “sancionado” y “almacenado en buques.” Según estas declaraciones, el gobierno de Rodríguez ha accedido a liberar estos recursos, a pesar del bloqueo que enfrenta Venezuela.
Esta dinámica de negociación se produce en un contexto complicado, donde las tensiones y sanciones han marcado las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. Horas antes de este anuncio, Washington había capturado dos petroleros sancionados que podrían estar transportando alrededor de 2 millones de barriles de crudo en el Caribe, según estimaciones de expertos.
En este sentido, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, señaló que su gobierno mantendrá el control de las ventas de petróleo venezolano por un tiempo “indefinido.” Wright precisó que, aunque se permitirá la venta de crudo a refinerías tanto nacionales como internacionales, todas las transacciones se manejarán a través de cuentas controladas por el gobierno de EE.UU.
Estos últimos movimientos reflejan la intención de Washington de gestionar el petróleo venezolano en un contexto de sanciones, mientras se busca un balance entre los intereses económicos y las complejas relaciones diplomáticas. Con el paso de los días, la atención se centrará en cómo se desarrollan estas negociaciones y cuáles serán las implicaciones para ambos países.
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